Querer es poder

¡¡Hola de nuevo a tod@s!!

Sé que hace bastante que no escribo, es por un buen motivo, realmente no tengo nada nada de tiempo, ya que estoy compaginando cuatro trabajos a la vez, con lo cual me es imposible compaginarlos con mi vida personal, social, y el blog, pero bueno he sacado un hueco para escribir porque realmente hoy necesitaba desahogarme en mi rincón personal.

Hace un mes más o menos fuimos a elegir fecha para casarnos al juzgado. Dado que ambos estamos trabajando en la actualidad, debíamos coger una fecha próxima al viaje para que en el trabajo nos pudieran dar los 15 días que coincidieran con poder irnos de viaje, así que decidimos que la boda fuera dos días antes de volar hacia nuestro destino. El día no lo voy a decir, pero si os diré que cae jueves por la mañana, evidentemente el juzgado no va a abrir para nosotros un sábado, de todos modos el sábado nosotros no estaremos en España.

Anduvimos mi chico y yo pensando y pensando si hacer algo con la “familia” y los más allegados, darles una segunda oportunidad. Yo me había quedado con las ganas de hacer una boda en un entorno bonito, rodeado de verde y agua, y en un pueblecito próximo a nuestra ciudad, esta primavera encontramos un sitio así, precioso, con merenderos, parrillas, dos lagos, cascadas, de ensueño, y dije ¡este es el lugar!

No sé cuál era la pega de la otra boda, ¿los tres días? ¿el dinero? ¿qué no le importamos a la mayoría de personas? Bueno ya no hay tres días, no hay que gastarse apenas dinero y no es obligado porque no hay que quedar bien, así que dije va, ¿por qué me voy a quedar sin celebrar la boda porque la gente sera gixxxxas? Mi chico no quería, quería ahorrarse disgustos, pero finalmente lo convencí.

Le dije a mi amiga que quería despedida, e hicimos un grupo de boda con familia y amigos. Propusimos el plan: ir a firmar el jueves y después irnos al pueblecito a comer paella a leña y disfrutar de un día divertido.

Las primeras respuestas de los amigos fueron positivas, me gusta el plan, contar conmigo, me parece perfecto, me parece una gran idea, hasta que llegó la familia de mi chico. La primera fue una de las primas que dijo que ella no iba a ir porque trabajaba (trabaja cuidando a unos niños, ¿y me dices que no puede cogerse ese día?), luego la otra prima dijo que trabajaba (trabaja limpiando casas y termina a las 12 de la mañana, ¿y me dices que no puede venir?). Los hermanos también dijeron que ellos trabajaban, que al ser entre semana no podrían ir (yo tengo entendido que por ley te corresponde un día por boda, bautizo o comunión de un miembro de tu familia). De todas formas el mayor termina a las 14:00 de trabajar, el siguiente trabajaba a turnos mañana, tarde o noches, ¿me dices qué no puede cogerse el turno de mañanas en el cual termina a las 14:00 y venir a comer? ¿o pedirse el día libre ya que sí tiene facilidad? y el pequeño trabaja en hostelería librando dos días a la semana, con mucha facilidad para pedirse los días libres, con lo cual uno de esos dos días podía haber sido el de nuestra boda.

Luego las siguientes excusas es que sus mujeres no lo podían pedir, ¿pero de quién es hermano mi chico, de ellos o de ellas? No debería importar que la mujer no pudiera ir, porque ellos deberían de estar junto a su hermano, de todas formas la mujer del pequeño termina a las 15:00 podría haber ido a comer, la mujer del mediano va de turno mañana o tardes terminando a las 14:00 si va de mañanas, la otra hubiera sido más complicado ya que hace jornada completa con parón del medio día.

Queda un mes y poco para la fecha y realmente entre mi poco tiempo, que tengo que organizar un viaje, el cumpleaños de mi chico y la boda, necesitaba saber la gente que iba a venir al evento para poder organizarlo mejor, así que dije que por favor me lo dijeran esta semana, ya que si quieres puedes, así que no creo que sea muy difícil preguntarlo en el trabajo. Pues mucha gente me dijo que hoy me lo dirían, uno de ellos el hermano mediano de mi chico, así que esta mañana le he preguntado si ya sabía algo y su contestación ha sido: ya he hablado con (mi chico, diciendo su nombre), vale y ¿tanto te cuesta decírmelo a mí? Me ha parecido una gran falta de respeto por su parte, de no aceptación hacia mi persona, ya que yo también tengo derecho a saberlo porque soy la novia. Entonces mi amiga no se ha podido resistir y ha dicho: ahí se nota el aprecio y se ha reído, yo le he dicho ¿verdad? Pero yo no digo nada…y ha dicho mi amiga, ya pero yo sí puedo dar mi opinión, gracias a que hay libertad de expresión en este mundo. Entonces el hermano mayor ha saltado diciendo que él no tenía porque aguantar esas tonterías y que con él no contáramos para que fuera al pueblecito y se ha ido del grupo, acto seguido, sin decir nada se ha ido el mediano, y el pequeño le ha dicho a mi amiga: menuda falta de respeto, eres una maleducada, esto a llevado a mi amiga a decir una serie de verdades como que le parecía una vergüenza que no quisieran ir a la boda de su hermano, a lo que ha contestado el hermano que no era una boda, sino una firma de papeles ¿qué es sino la boda, sino es una firma de papeles, lo otro es una parafernalia? Tras finalizar la discusión, los tres hermanos se han ido del grupo.

En el grupo de los hermanos han empezado a soltar una serie de insultos y barbaridades que mi chico a borrado para que yo no leyese, ¿y realmente mi amiga es la maleducada? A parte de maleducados, me parecen unos grandes cobardes que se esconden en un grupo hablando de una persona que no está presente y con lo cual no puede defenderse, eso es de COBARDES. Luego le han hablado por privado diciéndole que le querían, pero que notaban odio por parte nuestra por no querer quedar con nosotros y que vivimos muy lejos y eso es un impedimento (vivimos a 15 minutos en coche de donde viven ellos y en casi 5 años que llevamos aquí viviendo han venido 4 veces contadas a nuestro pueblo, es muy fuerte). Mira puedes escribir y decir mil veces que quieres a una persona pero si no lo demuestras para mí las palabras no valen nada. A una persona se le demuestra que la quieres sacrificándote por ella, y sus hermanos no son capaces de pedirse un día libre en el trabajo por ir a la boda de su hermano, ¿por qué les caigo mal? Pues haces el sacrificio porque quieres a tu hermano, es su día y a él le hace feliz que vayáis. Yo porque lo quiero he hecho el sacrificio de aceptar a sus hermanos, he quedado con ellos y he sido lo más falsa posible callándome muchas cosas, y hoy he hecho el gran esfuerzo de no explotar por whatssap y decir todo lo que realmente pienso, por mi chico, porque no ardiera Troya, eso es amor y no decir te quiero pero pasar de ti.

Y ahora mi pregunta es ¿tengo razón o estoy loca? ¿Me ha faltado el respeto el hermano mediano al no contestarme a lo que le he preguntado? ¿Tanto costaba decir, sí, he hablando con (nombre de mi chico) y le he dicho que si voy…?

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Mi historia con padres divorciados

Trabajando con niños cuyos padres están divorciados, me he sentido bastante identificada. Sé que cada familia, cada caso, cada padre y cada niño son diferentes, pero por experiencia sé que si los padres no llevan un divorcio cordial y amistoso, quien realmente se lleva la peor parte, sin dudarlo, son los hijos, por ello me gustaría contar mi experiencia.

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cinco años. Yo era muy pequeña, y a esa edad aun no tienes 100% consciencia de todo, pero si que hay algo que recuerdo del día que mi padre se fue para no volver. Yo tenía una mesa de plástico que tiene el asiento incorporado, como los pupitres, estaba coloreando cuando mi madre me dijo que me despidiera de mi padre, en ese momento me pregunté por qué, por qué se llevaba maletas, pero ninguno de ellos me supieron responder. El siguiente recuerdo que tengo después de que se divorciaran es en Navidad de ese año, yo estaba en Papá Noel con mi padre, y me llamó mi madre por teléfono preguntándome si quería que Papá Noel me trajera una perrita, y yo enseguida le dije que sí. Al llevarme mi padre a casa, subió y me preguntó cómo quería llamar a la perrita, y me dijo qué te parece Lasi, y mi madre respondió, Lasi está muy visto, mejor Yaquelin, y dije yo, sí, sí Yaquelin. Después de eso, todos los recuerdos que tengo de mis padres tras el divorcio son malos, peores, horribles y catastróficos.

La custodia se la dieron a mi madre, la cual trabajaba todos los días menos uno, y tenía jornada completa, yo no la veía prácticamente nada. Al salir del colegio, mis abuelos me recogían, me pasaba todo el día en casa de ellos, y por la noche mi abuela me llevaba a mi casa, para acostarme. Mi abuela se esperaba hasta que mi madre llegaba de trabajar sobre las 22:30, hora en la cual yo ya estaba durmiendo. Los días que mi madre tenía libre, yo no iba al colegio, porque ella no se levantaba para despertarme a mí, con lo cual un día a la semana yo no iba al colegio. Mi abuela harta de que eso ocurriera, decidió llevarme ella al colegio los días que mi madre libraba.

Mi madre lo estaba pasando muy mal tras el divorcio (según mi madre, ella se casó con mi padre para tener una independencia, pero realmente al quedarse embarazada ya quería divorciarse de mi padre, porque decía que era muy inmaduro, y la gota que colmó el vaso fue que le puso los cuernos con una compañera de trabajo) y cogió depresión. Se tomaba pastillas para dormir que combinaba con Martini, lo que provocó que un día mi abuela y yo nos la encontráramos inconsciente en el sofá de mi casa. Creo recordar que tendría unos 7 años, así que podréis suponer el sock que puede generar esa imagen en un niño de esa edad. Mi abuela me dijo que bajara a pasear a la perra mientras ella llamaba al SAMU. Recuerdo que bajé a la perra llorando desconsoladamente, y una señora que pasaba por la calle se acercó a mi para preguntarme si estaba bien, no recuerdo muy bien lo que le respondí a la señora. Tras esto, mi madre necesitaba mejorarse para poder cuidar de mí, así que mi abuela decidió llevarme durante un tiempo a vivir con ella mientras mi madre se ponía mejor. Recuerdo que mi abuela me hacía trenzas en el pelo, y me envolvía los bocadillos en film, algo que a mí me daba mucha vergüenza ya que se veía lo que llevabas de almuerzo (menuda chorrada ¿verdad?).

Me acuerdo que yo echaba mucho de menos a mi madre, ya que ella cuando libraba nunca quería hacer nada conmigo, siempre estaba cansada (comprensible si sólo libras un día), pero una niña de 6 o 7 años eso no lo entiende, simplemente entiende que su madre nunca quiere jugar, ir al cine, o ir al parque con ella, así que mi abuela le pidió a mi madre que por favor pidiera una jornada reducida en el trabajo para que estuviera más conmigo.

Cuando yo tenía 8 años mi madre ya tenía una jornada reducida, con lo cual trabajaba media jornada, de mañanas o de tardes, librando un día a la semana (los domingos). En aquella época mi madre tenía un novio, al que yo adoraba, y que pasábamos muy buenos ratos, hacíamos viajes, íbamos al chalé de los familiares de él, su hijo a mí me gustaba mucho y me divertía mucho pero cuando yo tenía 12 años lo dejaron, y mi madre otra vez con depresión, además coincidió con el primer cáncer de mi abuela, con lo cual empecé a odiarlo mucho. Meses después volvieron, y a mi me caía muy mal, porque yo con 12 años ya me daba cuenta de las cosas, y estaba viendo que él se estaba aprovechando de mi madre. El hombre este quiso montarse un negocio de animales en un pueblo pequeño perdido en el mapa, y ¿con qué dinero?, con el de mi madre, a pesar de que mi abuela y yo le dijimos que no lo hiciera, que ese negocio estaba destinado a quebrar, ella se embarcó y sucedió lo que esperábamos, el negocio duró dos meses abierto. Yo no soportaba al hombre este y entonces mi madre lo defendía mucho, anteponía al hombre este sobre mí, porque decía que si él no la quería, quién la iba a querer. Necesitaba por encima de todo un hombre, y su hija le daba igual, pero un tiempo después lo volvieron a dejar para siempre.

Cuando mis padres se divorciaron, yo veía a mi padre los fines de semana alternos, los cuales los pasaba bastante mal, porque él estaba con una mujer odiosa. Me dejaba mucho sola con ella, y ella cuando venía mi padre se inventaba cosas que yo no había hecho, o exageraba cosas que si había hecho para que mi padre me riñera, y cómo no, aunque yo se lo negaba, él siempre acababa creyendo a su novia. Por otro lado, mi padre me exigía muchísimo en los estudios, con lo cual constantemente estaba pegándome o gritándome. En vacaciones, siempre estaba con mi abuela o con los padres de su novia, nunca con él. Cuando estaba con él o con mi abuela nunca me dejaban llamar a mi madre o a mi otra abuela, y si me dejaban siempre grababa las conversaciones con el contestador automático, para luego poder utilizarlas en los juicios. Mi padre me ha sacado del colegio para llevarme a declarar al juzgado. Los uniformes que él me compraba al año siguiente quería que se los devolviera, y me ha llegado a coger del cuello porque le he dicho que no se los iba a devolver. Constantemente mi padre y mi abuela estaban hablando mal de mi madre y de lo mala que era. Tan mal lo pasaba, que cada vez que me tenía que ir con él me ponía a llorar. Así que cuando tuve 12 años, la jueza me dio la oportunidad de elegir si quería seguir viendo a mi padre o no, me dijo que me fuera a comer con él, y después decidiera. Mi padre, en vez de comer conmigo a solas, decidió ir a comer con un grupo de amigos suyos, pasando de mí, con lo cual decidí que no quería volverlo a ver.

Mi relación con mi madre era regulín regulán, porque había días que era mi mejor amiga, teníamos muchísima confianza, nos reíamos mucho, nos lo pasábamos muy bien juntas, pero había días que era un ogro, todo el rato chillándome por tontería como no doblar los trapos de la cocina, y eso cuando ya fui siendo mayor me sobrepasaba, con lo cual discutíamos muchísimo, pero mi abuela siempre ponía paz entre nosotras, actuaba de mediadora, y calmaba las aguas constantemente. Cuando yo tenía 15 años mi abuela se murió, mi gran apoyo se fue, y yo realmente lo pasé fatal. Mi madre volvió a entrar en depresión y yo tenía que tirar de ella, pero ella no se dejaba. Dejó de ir al trabajo, no llamaba para avisar que no iba a ir, se cogía bajas de varios días, no pagaba las facturas y tenía que hacerme cargo yo de hablar con los responsables, nos cortaron la luz y tuve que obligarla a ir a la compañía para hablar con ellos, luego no quería pagar el garaje porque decía que como no teníamos coche para qué iba a pagarla, cosas de inmadurez total. Se encerraba en su cuarto y no quería saber nada de nadie. Días buenos, días malos, días regulares, días de estar bien las dos, días de discutir mucho, etc. Así fueron pasando los años, en los que al morir mi abuela tuvimos que hacernos cargo de mi abuelo, y dos años después murió mi abuelo, yo tenía 17 años.

Mi madre no quería que si a ella le pasaba algo, me quedara sola, así que quedó con mi padre en secreto, y le dijo que me llamara. Me llamó y me dijo de quedar para ir a comprarme los libros de bachiller, que justo ese año le tocaba a él comprarlos. La quedada fue de lo más incomoda, estuvimos unas dos horas como mucho y en todo ese tiempo cruzamos unas 15 palabras. ¿Qué vas a hablar con una niña a la cual llevas sin ver 5 años? Es que realmente no me conocía, no sabía nada de mí y no había hecho por saber nada de mí, perdió su oportunidad, y esta segunda oportunidad también la volvió a perder, porque dejó de contactar conmigo.

Desde los 17 años hasta los 22 años podemos resumir mi relación con mi madre, como una montaña rusa, hemos llegado a las manos, me ha tirado de casa unas 4 veces, me ha llegado a tirar cosas mías propias, y discusiones varias constantemente. Realmente escrito no suena igual de lo que es vivirlo. Los días que estaba bien, perfecto, pero los días que no estaba bien, deseaba no ir a casa, y buscaba a cualquier persona para quedarme en su casa, por no tener que aguantarla gritándome, amenazándome, y quitándome cosas. Cada año me tiraba una vez por lo menos de casa y me quitaba el teléfono móvil, el portátil, la tele, etc. Yo a los 16 años ya empecé a trabajar cuidando niños, con lo cual ella dejó de pagarme la ropa, y todas las cosas personales. Mi relación con mi madre siempre ha sido muy peculiar, no comíamos o cenábamos juntas, cada una se hacía su propia comida o cena (esto desde que yo tenía unos 12 años que ya sabía cocinar), nunca veíamos la tele juntas, ella estaba en su habitación y yo en el comedor, nunca celebrábamos las navidades juntas, siempre me iba a casa de mi ex pareja, o me iba con amigas, ya que ella nunca quería hacer nada conmigo, cuando venía alguna amiga mía a casa, tenía dos formas de actuar, o bien se encerraba en su cuarto y no salía ni a saludar o bien, todo lo contrario, se ponía con nosotras a hablar y a preguntarles a mis amigas sobre sus vidas.

A los 22 años, empezó a llamarme mi padre, así de repente, y yo la verdad que no quería saber nada de él, me negaba en rotundo, y mi madre insistía en que le diera otra oportunidad, que igual había cambiado. Así que un día decidí quedar con él, pero le dije que por favor quedáramos a solas, que no se trajera a su novia. Quedamos y me contó que ya no estaba con ella porque le había puesto los cuernos (otra vez repitiendo la jugada) con otra, que era con la que estaba en ese momento (y con la que está en la actualidad), que quería que la conociera, que podíamos ir a la playa, en fin, que ya me la estaba metiendo por los ojos y era la primera vez que quedábamos después de un montón de años sin vernos. Le dije que en principio no quería conocerla, que quería empezar una relación padre-hija con él primero y más adelante ya la conocería, pero inevitablemente un día, sin planearlo la conocí. Tenía que ir a trabajar (estaba trabajando en un Mcdonald’s) y me había dejado el bonometro en casa, así que si volvía a casa llegaría tarde a trabajar, y mi madre no tenía coche así que me tocó llamar a mi padre para que me llevara, y vino con ella, así que por primera vez la conocí en el coche de camino a mi trabajo. Me pareció una mujer muy maja, nada que ver con la anterior, muy coherente y muy buena persona, que hacía que mi padre fuera otro, y gracias a ella, él se había puesto en contacto conmigo.

Mi madre también había conocido a un hombre, y el hombre era muy buenachón, pero un poco machista, o la machista era mi madre y él se dejaba hacer, y eso a mí me repateaba. Cuando él venía a casa, yo me tenía que ir del comedor, porque ella le hacía la cena o la comida y tenían que comer o cenar ahí, invadiendo mi espacio, con lo cual, a mí realmente me molestaban mucho, prefería que se marcharan y me dejaran en paz.

Realmente hubo unos dos años que todo fue genial, me hablaba con mi padre y mi relación iba muy bien, de hecho, incluso retomé mi relación con mi abuela y mis primos, la relación con mi madre también iba muy bien, ahí yo tendría unos 22 años, pero dos años después todo se torció porque mi madre empezó a tener celos de mi padre, decía que después de todas las cosas que me había hecho, yo lo trataba como si fuera mejor que ella, cuando ella siempre había estado ahí y él no. Y yo realmente empecé a ver a mi padre porque mi madre me insistió, así que su comportamiento era inexplicable. Mi relación volvía a tambalearse con mi madre y volvió a echarme de casa, con lo cual estuve a punto de irme a vivir a casa de la mujer de mi padre, ya que ellos se habían mudado a vivir juntos a una casa nueva, y esa casa estaba vacía, pero mi padre se opuso (volvió a demostrarme que no había cambiado en absoluto), porque la novia de él no quería cobrarme alquiler y mi padre si quería cobrarme alquiler, y yo en ese momento no trabajaba, así que  como mucho podía pagarme los gastos pero no un alquiler. Finalmente no me mudé. Pocos meses después mi madre, después de mucho pensárselo, decidió irse a vivir con su novio. Al principio se iba 4 días y volvía a casa tres días, así durante unos cuantos meses, hasta que definitivamente se fue. Un día de repente me dice que a la semana siguiente se iba a mudar a vivir conmigo la hija de su novio (a la cual yo no conocía) y que le daba su habitación a ella (me quedé anonadada, no me lo podía creer), al vivir sola, yo la cama de matrimonio la utilizaba para dormir con los novietes que me echaba, pero al llegar la hija de su novio, se me acababa el chollo. No me pareció bien esa decisión, ya que no había consultado conmigo nada. Como ninguna de las dos en ese momento trabajábamos decidieron darnos 200€ mensuales a cada una. La verdad que mi relación con la chica esta era bastante mala, ya que era muy guarra y la limpieza de la casa no la respetaba, y a mí eso me desesperaba muchísimo. Mi madre constantemente estaba llamándome para hablarme mal de ella, que si le había cogido ropa interior y se la había llevado allí para lavarla (porque ella estaba entre semana viviendo conmigo y los fines de semana iba a casa de su padre con bolsas de ropa sucia para lavarla allí), que si le había cogido sus perfumes, que si se había bebido sus Martinis, que si…un sin fin de cosas, pero la muchacha seguía viviendo conmigo. Fue el año más largo de mi vida, estaba deseando que mi madre se fuera a vivir con su novio para que me dejara en paz vivir mi vida y me meten a la chica esa.

Por fin, un año después se vuelve a casa de su padre, y empiezo yo con mi chico. Tan solo llevábamos tres meses saliendo, cuando yo tuve la gran bronca con mi madre. Todo vino porque ella me dijo que una vez se fuera la hija de su novio de casa, ella quería alquilar la casa, y le dije que entonces yo dónde me iba a vivir si no trabajaba, entonces me dijo que podía alquilármela a mí y a mi chico por 800€ más gastos, y le dije que no me parecía bien porque mi chico tenía que pagarlo todo y no era justo, además de que me parecía desorbitado el precio, una cosa llevó a la otra y acabamos sacando mierda del pasado, y en eso se metió el novio de mi madre por medio y le dije, mira mejor tú no te metas que esto es una cosa entre mi madre y yo, ya que al igual que tú no quieres que me meta cuando vosotros discutís, yo tampoco quiero que ahora te metas tú (ya que más de una vez mi madre  me metía a mi por medio en las discusiones de ellos dos, y él, gritándome, me había mandado callar). Buenoooo, pues que había dicho, eso fue la gota que colmó el vaso, ya que él se hizo el ofendido, se marchó, y mi madre fue detrás de él, diciéndome que como lo perdiera por mi culpa no me lo perdonaría jamás.

Al día siguiente me desvalijó toda mi habitación, vaciándome los armarios, quitándome mi portátil, mis cosas de aseo, se llevó la vajilla, las sábanas, las ollas, los cubiertos, las televisiones, y metió gran parte de cosas en cajas y las encerró en su cuarto con un candado. Así que la casa parecía una casa en venta, porque quería que me fuera de esa casa para ella alquilarla, pero yo no me quería ir, así que me compré ollas, cubiertos, platos, en fin, lo básico para sobrevivir. Mi madre cada semana que pasaba (que no pasaron muchas) venía y me quitaba cosas, eso era insoportable, realmente lo pasé muy mal, menos mal que tuve el apoyo de mis amigas y de mi chico, sino, no sé que hubiera hecho. Mi chico y yo empezamos a buscar pisos de alquiler, pero yo no tenía trabajo, realmente se me venía el mundo encima, porque la mayoría de pisos no los podíamos pagar, y empecé a agobiarme mucho, le hablaba muy mal a mi chico y le presionaba mucho, hasta que se agobió. Finalmente, tuve que recurrir a mi padre, cosa que no quería, porque sabía que era pactar con el diablo, y finalmente me mudé a Pueblito. En la mudanza me llevé cosas de mi antigua casa que mi madre no quería que me llevara así que me dijo que o le devolvía las cosas o no me devolvía ella las mías. Yo cumplí con lo pactado pero ella no, así que me metí en el coche de su novio con las piernas fuera y le dije que de ahí no me bajaba hasta que no me devolviera mis cosas. Fue un espectáculo, porque él empezó a conducir conmigo arrastrando los pies, por todo mi barrio, hasta que se cansó de aguantar la tontería de mi madre y me dio mis cosas. El resto de la historia la podéis leer aquí y aquí .

¿Baby boom?

Sin título

¿Hay un baby boom últimamente en España o me lo parece a mí? No sé si es porque ahora lo único que hago es fijarme en mujeres embarazadas o parejas con carritos de bebés o es que hay un baby boom.

Desde el año pasado cuando mis tres cuñadas anunciaron sus embarazos a la vez, no he parado de estar rodeada de gente que se queda embarazada.

El año pasado cuando mis tres cuñadas anunciaron sus embarazos para mí fue como un cubo de agua helada. Pasé por varios episodios: mucha rabia, cabreo, tristeza, negación, y hundimiento. Para mí fue durísimo. Primero me enteré del embarazo de la Maravillosa Psicóloga por medio de una foto de whatsapp de un bebé, en la cual anunciaban que íbamos a ser tíos (si el trato y la relación con ellos hubiera sido otra, realmente me hubiera alegrado mucho, pero no es el caso), en un principio me quedé helada, para luego pasar a decir menuda forma de anunciarlo, ¡por whatsapp!, para luego cabrearme porque ellos siempre habían dicho que no querían bebés, que querían disfrutar del matrimonio ellos dos solos… en fin, no pasa nada, acabé aceptándolo.

Inmediatamente, la Beata me dijo que se había quitado el diu porque tenía que quedarse embarazada para joder a la Maravillosa Psicóloga y que no fuera ella sola la protagonista (literalmente me lo dijo así), cuando ella ya tiene dos hijos y me dijo que no quería más, que no le gustan los niños y que siempre ha tenido hijos porque sus parejas han querido. Dos meses después me manda un whatsapp diciéndome que se acababa de hacer un test y ¡era positivo! Esa noticia me pegó una patada en todo el culo, y en un principio me quedé colapsada, no sabía cómo actuar, luego llegó la llamada del hermano a mi chico, que no terminaba de creérselo, más que nada porque su hermano es el pequeño, ¡tiene 24 años! El año pasado 23, ¡con 23 años iba a ser padre! Mi chico también se quedó sin palabras ni reacción y no llegó a alegrarse mucho, más que nada porque sabía realmente porque la Beata se había quedado embarazada.

En ese momento pensé (ilusa de mí), pobre Mosquita Muerta, debe sentirse como yo ahora mismo, ellas se han quedado embarazadas y nosotras aun no, y eso que su marido es el mayor de los hermanos. Esa misma semana, hicieron una quedada todos los hermanos, a la que yo no me sentía preparada para ir y afrontar dos embarazos de golpe mientras yo no conseguía quedarme embarazada, después de llevar dos años buscándolo, así que no fuimos. Pero los hermanos insistieron que querían quedar con mi chico para hablar, así que después de esa quedada que hicieron todos juntos, quedaron solo los hermanos, yo no estaba invitada, era sólo de hermanos. Al volver a casa me contó de que habían estado hablando… y en eso que me llega un whatsapp de la Beata diciéndome que a ver si nos animábamos nosotros, que sólo quedaba yo por preñarme, así todos los primos tendrían la misma edad. ¿Perdona? ¿Qué la Mosquita Muerta también está embarazada? Le dije, y la Beata se dio cuenta que había metido la pata diciéndomelo, porque yo no sabía nada, mi chico había omitido esa noticia para no herirme, pero bueno tarde o temprano me iba a tener que enterar ¿no? Sí, efectivamente, ¡¡estaba embarazada!! 3 embarazos, 3,3,3. No dejaba de repetirme eso una y otra vez en mi cabeza, 3, 3, ¿por qué las tres a la vez? No podía haberse quedado una sola, o dos? Eso aun lo podría haber sobrellevado mejor, ya que otra de ellas estaría en la misma situación que yo, pero las 3, ¿por qué el mundo era tan cruel? Me terminé hundiendo, no quería saber nada, discutía muchísimo por ese tema con mi chico, no quería oír sus nombres, ni quería saber nada de ellos. Estuve unos 10 meses sin saber nada de ellos, sin ir a las quedadas, de hecho cuando anunciamos que nos casábamos, yo no fui a decírselo a dos de ellos porque no me veía capaz de verlas embarazadas, de oír como hablaban de síntomas, no podía, no me veía con fuerzas.

Cuando nació la bebé de la Maravillosa Psicóloga me negué en rotundo a ir a verla, no podía ir a verla, me ponía a llorar cada vez que salía el tema. Pero poco después era el día de la comida de Navidad, donde se reúne toda la familia, así que tenía dos opciones o no iba y me quedaba sola en casa, o iba con mi chico y hacía de tripas corazón. Me estuve mentalizando muchos días, tenía que cambiar mi chip, eso estaba afectando a mi salud emocional y física, y tarde o temprano tenía que afrontar que iba a tener tres sobrinos a la vez, porque eso no iba a desaparecer por más que yo lo ignorara. Esa comida fue la peor experiencia de mi vida, ver cómo todos adoraban a la bebé recién nacida y se preocupaban por la Mosquita Muerta que estaba a punto de explotar (la Beata no fue, por suerte sólo tuve que ver a una embarazada). Luego vino mini Beato y mini Mosquita Muerta con una semana de diferencia entre ellos, y todo fue rodado, fui a verlos tan normal y actué como para llevarme todos los Oscars del mundo mundial, ¡¡eso se me daba mejor de lo que yo esperaba!! Por dentro por supuesto que sufría, muchísimo, me hubiera gustado ser yo una de ellas, o que las cuatro hubiéramos estado embarazadas, vivir la experiencia y los momentos que ellas estaban viviendo, pero no podía seguir compadeciéndome y haciéndome la víctima porque las cosas no iban a cambiar, ¡debía asumir que yo no era una de ellas!

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En el trabajo de mi chico también se pusieron de acuerdo para ir quedándose embarazados. Una compañera de mi chico, bastante amiga nuestra había tenido un embarazo en el que se le murió la bebé en el parto por una negligencia médica. Ella lo había pasado muy mal, pero había seguido intentándolo, sin éxito. Llevaba un año y pico, y no había manera. Mi chico y ella hablaban de la odisea que nosotros habíamos tenido con los ginecólogos y nos recomendó ir por lo privado, que nos hiciéramos un seguro, etc. Estuvimos mirándolo, pero se nos pasaba de presupuesto (en aquel entonces yo seguía sin trabajo).

Durante meses, el gerente de mi chico (muy amigo de mi chico) y mi chico hablaban de la búsqueda de un bebé, ya que ambos se encontraban en la misma situación (con la diferencia que ellos llevaban un año buscando y nosotros dos), nosotros ya habíamos empezado en fertilidad y el gerente le preguntaba, ya que él y su mujer se planteaban ir a hacerse pruebas porque estaban tardando mucho en quedarse embarazados.

Un amigo del trabajo y su mujer también llevaban tiempo buscando un embarazo y al igual que el gerente, también se planteaban ir a fertilidad.

De repente,prácticamente al unisono, hubo una bandada de embarazos en el trabajo de mi chico. La primera de la que os he hablado anunció que estaba embarazada, días después el gerente de mi chico anunció que iba a ser papá, luego lo anunció un compañero de él, que sin querer había dejado a “un rollete” embarazada (no eran ni novios, pero ella quería tenerlo), luego su amigo del trabajo también anunció que iba a ser papá, luego lo anunció la secretaria del despacho, y así…¡todos a la vez! Eso era un no parara, el primero de los embarazos bien, el segundo ya mi chico se preguntaba ¿y por qué nosotros no?, el tercero ya decía esto es injusto, y ya los últimos decía muy cabreado ¡todos se quedan embarazados menos nosotros! Los embarazos han sido como palomitas de maíz explotando una detrás de otra. El teléfono móvil de mi chico parece una guardería, sólo tiene fotos de bebés, bebés de sus hermanos, bebés de sus compañeros de trabajo, bebé por aquí, bebé por allá. Todo el mundo anuncia a los cuatro vientos que han sido papás, mira que bebé más precioso tengo, ya ha nacido fulano, etc.

Realmente los embarazos de sus compañeros de trabajo no los he llevado mal, porque algunos ni los conozco, otro sí los conozco pero son más lejanos, no me importan tanto como mis cuñadas, que es una relación más directa.

Mis sentimientos a día de hoy son bastante contradictorios. Por un lado me entra bastante impotencia y algo de cabreo al oír ¡estoy embarazada! Pienso que es muy injusto que otros se queden embarazados mientras yo aquí sigo sin poder lograrlo, mes tras mes me viene la regla y mes tras mes es otra decepción. Ver las fotos de mis sobrinos (¡¡son muy cansinos con las fotitos de los huevos!! Parece recochineo, chincharos, nosotros tenemos hijos y vosotros no, son bastante insensibles) a veces me entristece mucho. Mi mente es un mundo a parte de imaginación, sueños, vivencias con un bebé que no existe, pero es lo único que me mantiene más o menos con ganas de seguir luchando para conseguir hacer real esos momentos que me he imaginado cientos de veces, conseguir ese sueño, que hoy por hoy veo tan lejano.

Por otro lado, siento ganas de ir a ver a esos bebés, porque me encantan los niños, sobre todo aquellos que me dejan coger (porque a mini Mosquita Muerta aun no he tenido el gusto de cogerla, no me han dejado sus sabuesos padres). Además ahora están en la edad que están para comérselos, risueños, vivaces y es una maravilla. Pero lamentablemente, no tenemos una relación de verlos muy a menudo, así que los veo de meses en meses y a veces ni eso, y un ratito chiquitín. Y pensaréis que me contradigo, antes no quería saber nada de los hermanos de mi chico y ahora digo que lamentablemente no tenemos una relación de vernos muy a menudo. ¡Pues sí, me contradigo mucho! Desde que han nacido los bebés, lo único que quiero es quedar con ellos (no quiero admitirselo a mi chico y si pregunta yo lo niego completamente), pero no por sus hermanos y mis cuñadas (que sigue cayéndome igual de mal que siempre), sino por ver a mis sobris, ya que no puedo tener un bebé propio, ¿por qué no disfrutar de los bebés que hay en la familia? Los bebés no tienen la culpa de cómo son sus padres…

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3 cuñadas, 3 sobrinos

Bueno, ya hace 3 meses que nacieron los dos sobrinos que quedaban por nacer, y con la avalancha triple de sobrinos he podido ver cuan diferente es la maternidad en cada una de mis cuñadas.

La maravillosa psicóloga hace honor a su nombre y empleo, utilizando sus conocimientos psicológicos (que a veces los utiliza para limpiarse el culo trasero, en vez de utilizarlos para fines adecuados) con su bebé. Hay que reconocer que esta mujer ha nacido con una estrella que le ilumina allá donde va, porque tiene una suerte monumental. La bebé desde que nació es muy buena, no llora apenas, duerme bastante, es muy tranquila, come muy bien, y es muy simpaticona. Por otro lado, la maravillosa psicóloga le ha marcado pautas de alimentación y de sueño, por un lado tiene horarios de lactancia materna desde que tenía dos meses, cada tres horas, y creo recordar que se cronometra el tiempo que está la bebé en cada pecho, para que mame de los dos en cada toma (no sé a ciencia cierta si es a los 15 minutos a los 20 o a los 30); por otro lado tiene pautas de sueño, en las que a las 8 de la tarde (9 o 9:30, con un día de descanso de esta pauta, ahora que ya es más mayorcita) se lleva a la nena a la cuna, le da la última toma, y a dormir mientras le canta. Ahora que es un poco más mayor ha incorporado leerle un cuento antes de dormir. En su momento yo le pregunté si alguna vez la dormía en el carro si salían a cenar con los amigos, y me dijo que no, que sí salían a cenar la nena se esperaba despierta hasta llegar a casa, no muy tarde. Por otro lado, el instinto de protección sobre la niña está, pero no es sobreprotección, es decir, deja que la cojan otras personas, pero bajo su atenta mirada. He de reconocer que el plan no está nada mal, pero yo le veo un fallo desde mi punto de vista (sé que cada mamá o futura mamá opinará una cosa). Yo aunque no soy madre, ni de momento estoy embarazada, si tengo en mente cómo quiero que sea la crianza de mi hijo, y no creo que tener un hijo impida llevar una vida totalmente normal como hasta ahora llevo, no soy de irme a cenar por ahí todos los días, pero alguna vez de forma esporádica a comer, merendar o cenar, pues sí, y ¿tener un bebé tiene que impedir que haga eso? Yo pienso que no, que puedes hacer una vida totalmente normal, con lo cual, veo bueno que tu bebé lleve una rutina de alimentación y sueño, pero que si estás merendando y le toca la toma, se la des, o si le toca dormir, pues lo duermes en el carro. Además creo que debe acostumbrarse desde recién nacido a ir a todos los sitios, así tendrá mayor facilidad para dormir si por lo que sea hay ruidos en casa, de los vecinos o en la calle (muy normal donde yo vivo).

La beata lleva una crianza totalmente dispar a la maravillosa psicóloga. Ella es madre de una tribu de Moglies, ya que se han criado prácticamente en la selva. El mayor se lo crió la madre y el mediano está criado por animales salvajes, y mini beatito lleva la misma pinta que el mediano. Lleva una rutina de alimentación (en este caso bibe) cada tres horas, en las que se turnan entre ella y el marido (eso es un punto a favor que me ha gustado mucho, ya que con la lactancia materna se lo come todo la mujer. La lactancia es un punto que de momento no opino mucho, ya que veo pros y contras a ambas, así que hasta que no llegue el momento no decidiré). Por otro lado…se acabó lo de contar rutinas, todo lo demás es al libre albedrío, el niño duerme cuando quiere, lo zarandea como quiere, la he visto preparar el biberón con él en brazos de una posición y al segundo en otra, le faltó lanzarlo por los aires, terminar el biberón y volverlo a coger, todo un show de circo (que leerlo no es como verlo en vivo y en directo), o el famosos mito de raparle la cabeza al recién nacido para que le crezca el pelo más fuerte, son cosas que he visto que hace mi querida beata. Su instinto de protección es bastante mínimo, deja a mini beatito en el sofá sólo y sin cojines en los lados, lo deja en el carro, metido en un cuarto encerrado mientras ella hace cosas en casa, deja libremente que lo coja cualquier persona. Para mí mejor, ya que me encanta cogerlo y practicar (y no se me da nada mal). Lo bueno que veo a su tipo de crianza, es que desde recién nacido se lo han llevado a todas partes, a Ikea, a la playa a tomar unas cervecitas, a comer por ahí, etc.; el resto de su crianza no la comparto.

Finalmente, llegamos a la mosquita muerta y P. De verdad parece que para ellos, tener una bebé haya sido una desgracia absoluta. Me da la sensación de que como madre primeriza no ha hecho los deberes fundamentales de leer libros e informarse sobre la maternidad, en los nueve meses de gestación que ha tenido, ya que hace preguntas que son un poco de sentido común, como por ejemplo preguntar cada cuánto tenía que cambiarle el pañal a la pequeña, si sólo se hacía pipí tenía qué cambiárselo o no.. La niña nada más nacer, nació enganchada a la teta de esa mujer, porque la tiene enchufada ahí constantemente, como si de un móvil cargando se tratase. ¿Os podéis creer que hasta hace bien poco, no había visto la carita de la nena? La primera vez que fuimos me dijo que volvería a parir 100 veces, antes que volver a dar de mamar, no le des a tu hijo lactancia materna (menudos ánimos me dio), pero es que sólo había que verle la cara de destruida que llevaba. La niña no paraba de llorar, y en mi opinión es que por más que estuviera en la teta enchufada, su agarre no era el correcto con lo cual no succionaba la suficiente leche como para estar satisfecha, de hecho tiempo después le ha provocado heridas en los pechos. Por otro lado, el trato y la ayuda de su querido marido es 0. Algunas de las frases que he escuchado de su marido, son dignas de estar en un diccionario de machismo, por ejemplo decirle recién parida hazme un bocadillo, o sácate la teta que está llorando, entre otras…Luego se quejó un día que la nena iba de diarrea y por la noche durmió poco porque tuvo que levantarse a ayudar a la mosquita muerta a limpiarle el culete a la nena con esponja. Por otro lado, la sobreprotección hacia la nena es brutal, no dejan que nadie la coja salvo ellos, si alguien la coge enseguida ellos (sobre todo la mosquita muerta) reclama que se la den, en nada que oyen un ruidito que hace la nena acuden a su rescate, y la cogen en brazos. También he oído de su boca muchos mitos erróneos, como por ejemplo decir que si se chupa la mano es porque tiene hambre, si estornuda es porque está malita o si no eructa en una toma aporrearle la espalda un buen rato. De este tipo de crianza no comparto nada de nada. Están más perdidos que Dory.

Por mi parte, abogo por una crianza con rutinas, dentro de las posibilidades que te dé tu bebé, pero que se lleven a cabo sin impedir que los padres lleven una vida lo más normal posible con un nuevo miembro en la familia y por supuesto la pareja debe ser un equipo 100%, en la cual deben apoyarse y ayudarse mutuamente en todo lo posible. Por otra parte, apoyo el hecho de cantar y leer cuentos desde bien pequeños, además de jugar, y llevarlos a todos los sitios posibles. También soy partidaria del porteo 100% (cosa que ninguno de mis cuñados ha hecho) y de llevar al niño en el coche a contramarcha (otra de las cosas que no hace ninguno de mis cuñados). Son los beneficios de leer tantos blogs y tantas revistas.

25 de diciembre. Comida de Navidad.

El día 23 por la mañana JO (el hermano pequeño) dijo que no iba a comer a casa de su tía, y la excusa fue porque trabajaba, pero era mentira, porque donde trabaja no abría hasta las cinco de la tarde, así que mi chico le dijo que no mintiese, y salió la verdad, no quería ir porque había hecho planes con la familia de la Beata. Mi chico se indignó mucho, porque la comida del día 25 en casa de su tía es tradición, no es ningún plan de última hora, sino que ya se sabe de antemano que se va a hacer, así que mi chico le echó una pequeña bronca.

La verdad que tenía toda la razón del mundo, JO nunca iba a ver a su tía, ni si quiera le había dicho que iba a ser papá, la mujer se había enterado por terceras personas, y porque un día su nieta vio a la Beata y le dijo a su abuela que estaba más gorda. Cuando mi chico se enteró que no le había contado a su tía que iba a ser padre, se lo dijo, y JO le respondió, que daba igual, que se iba a enterar de todas formas, aunque él no se lo dijera. ¡Muy fuerte vamos! Así que para mi chico, que no fuera el día 25 fue una falta de respeto hacia su tía, al que JO respondió, que su tía lo hacía por hacer, que le daba igual si iban o no, en fin, una manera de autoconvencerse de que lo que hacía estaba bien.

Bueno el comentario de mi chico a mí fue, una menos con el bombo que tienes que aguantar…

Llegó el día 25, me arreglo, voy con actitud positiva, con buena cara y con expectativas de no estar mal, de intentar pasármelo bien y hablar con todo el mundo, con sus hermanos, con sus cuñadas, con la familia de su tía, me daba igual, tenía que tener una actitud positiva y afrontar que fueran a tener bebés y yo no, había que superarlo ya. También tenía ganas de conocer a la nena, porque no la conocía todavía.

Mi chico, antes de irnos, empezó a lanzarme pullitas como por ejemplo, no sé porque ahora has decidido venir, por mí te puedes quedar en casa ¡después de liarme la que me lió la semana anterior!, o por ejemplo, que sepas que la Mosquita Muerta acaba de poner una foto en el whatsapp y tiene una tripa super gorda, sólo te aviso para que lo sepas. Le dije que parase, que parecía que disfrutara metiendo el dedo en la llaga.

Pensaba que al llegar me dirían algo sobre mi perdida de kilos, ya que se me notaba muchísimo, porque todo el mundo cuando pasa tiempo sin verme me lo dice, y porque he adelgazado una talla y hasta yo me lo noto, y ellos (toda la familia, tanto sus hermanos como su tía) hacía mucho que no me veían, también pensaba que el tema principal sería la nena, ser madre primeriza y el embarazo de la Mosquita Muerta (ya que la otra no iba).

Cuando llegamos ya estaban todos, había un grupo fumando en la cocina (la verdad que habiendo una nena recién nacida y una mujer embarazada, me pareció fatal porque estaban con la puerta medio entornada y la casa olía todo el rato a tabaco, pero no puedes decir nada porque no es tu casa, sino de otra persona que además es fumadora), y en el comedor estaban los hermanos de mi chico y la tía sentada en el sofá con la nena en brazos. Saludo a los hermanos con mi mejor sonrisa y sin querer le doy más fuerte en la cara, al darle dos besos, a la Mosquita Muerta, y le digo lo siento riéndome (con risa de complicidad para ser simpática, no sé si me explico) y me mira con ojos de asesinarme, pensé vale ya estoy muerta y enterrada. Luego saludé a la tía y me paré a ver a la nena que estaba dormidita (es una nena de lo más tranquila, no lloró en todo el rato, no se le oyó para nada).

Como el comedor es pequeño y somos mucha gente, la Maravillosa Psicóloga le preguntó a la tía donde poner a la nena, y tuvieron que hacer un croquis para poner el carrito (no quiero yo saber al año que viene con tres carritos y tres bebés dónde van a meterlos), finalmente lo pusieron al final, y se sentaron JA y la Maravillosa Psicóloga presidiendo la mesa, al lado P y la Mosquita muerta, y nosotros solemos ponernos al otro lado de donde se pusieron JA y la Maravillosa Psicóloga, ¡pues este año no! No porque yo no quisiera, sino porque se puso la hija de una de las hijas de la tía (prima segunda de mi chico), que ni mi chico ni yo la soportamos, porque es la típica adolescente barriobajera tonta. Así que nos tocó ponernos al lado de ella, lejos de sus hermanos. En frente siempre solemos tener a alguno de los hermanos de mi chico, pero este año teníamos al marido de una de las hijas de la tía y a su hija, y a mi lado tenía a la tía.

Antes de sentarnos todos a la mesa, estuvimos en el sofá y P y yo nos sentamos en sillas. La tensión se palpaba en el ambiente (la verdad es que no sé como explicarlo, pero lo sentí), JA le preguntó a mi chico cómo íbamos con los preparativos de la boda, mi chico le respondió que estaba yo haciendo los detallitos de los invitados, y ahí cesó el tema. Una vez sentados en la mesa, de lejos P le preguntó a mi chico si había ido a mirar trajes, mi chico le dijo que no, que aun era pronto, P le respondió que cuando mirase alguno o fuera a mirar que lo avisara. Luego hablaron de política, de los partidos a los que habían votado. Esos fueron los dos temas que mi chico desde lo lejos de la mesa habló con sus hermanos. Yo no hablé nada de nada con ellos. Entre las dos cuñadas, por lo que pude oír a lo lejos, si que hablaron de maternidad primeriza y de embarazo.

Mientras preparaban la cena (gambas a la plancha) la tía se paseó por la mesa y cuando se paró en mí, me dijo que estaba guapísima, que cuántos kilos había perdido porque se me notaba muchísimo. Me dio ánimos, que siguiera así y que se alegraba muchísimo que por fin una dieta me fuera bien. Yo le dije a ella que estaba muy guapa, que este era el año que más guapa y más animada la veía (desde que murió su marido hace dos años, lo había pasado muy mal, iba de luto y estaba muy delgada, este año ha dejado el luto, va con colores vivos, el pelo se lo ha tintado de un castaño más claro que el que llevaba, se maquilló y estaba más gordita, ¡la vi fantástica!). Con la mujer mucha conversación tampoco hay, aunque la aprecio y la quiero muchísimo, con los de en frente tampoco, la hija de una de las hijas sólo sabe hablar con mi chico de trabajo (un tema que odio muchísimo, ya que mi chico se crece con ese tema y tiene pilas duracel).

La verdad que no sé si fue la posición de los familiares en la mesa que estaba diferente a otros años o la tensión que se respiraba y no por mí parte, pero estuve de lo más incomoda, con ganas de querer irme, y no fue por tener que ver el pedazo de panzón que tenía la Mosquita Muerta, o a la nena, o tener que oírlas hablar de cosas un tanto absurdas sobre maternidad, para mí forma de pensar, sino porque no me dirigieron la palabra en ningún momento, no me dijeron nada ninguno de ellos a mí directamente, sobre la boda le preguntaron a mi chico, sentía una tensión muy incómoda, que hasta mi chico la sintió.

De normal, un día de las navidades, quedan los hermanos para hacer una cena los 8 y luego el día de reyes para repartirse los regalos, pero este año no han quedado ningún día, quedaron ayer para merendar y mi chico no quiso ir, el distanciamiento también se palpa, y cuando todos tengan los bebés más visible será.

Luego en casa, me pregunté qué era lo que veían en mí que les hacía tener esa actitud conmigo desde que me conocieron, no sé si es porque soy una persona muy sincera y directa y eso no les gusta, o porque no trabajo y piensan que me estoy aprovechando de su hermano (es que ellos son así, miran a la gente por encima del hombre, y es como que a mí me infravaloran por no trabajar, como si a mí me gustase estar sin trabajar, o como si yo quisiera estar sin trabajar) o por la edad, porque nos consideran como muy niños, nos tratan como si todo lo que hablamos no tuviera valor por la edad que tenemos (el mayor tiene 36, el siguiente tiene 33, luego mi chico 28 y el pequeño tiene 26 y va a tener un bebé, pero a él no le dicen nada y es el más niño de todos) y tampoco son tantos años los que se llevan. Un ejemplo fue el año pasado, que justo el pequeño dijo que este año tendría una nena y dijo que le querían poner de nombre África, fue una risa por el nombre que querían ponerle, y luego dijeron que si fuera niño querían ponerle Marcos (no le van a poner ni Marcos ni África al final), entonces la Beata preguntó al resto que nombres habían pensado si tenían hijos, contestó la Maravillosa Psicóloga y JA, luego P y la Mosquita Muerta, y cambiaron de tema, no nos dejaron responder a nosotros, entonces yo corté el tema que habían sacado y dije bueno faltamos nosotros, y dije los dos nombres, entonces nos miraron con caras de asombro como pensando que eramos muy jóvenes para tener hijos, o la importancia de que yo no esté trabajando. La misma cara de asombro que pusieron cuando anunciamos que nos íbamos a casar.

Si os digo la verdad, a mí esta situación tan incomoda no me gusta nada, quiero hacer por cambiarla, no quiero seguir teniendo esta tensión y estas rencillas con ellos, tengo que aceptarlos tal y como son porque son parte de la familia de mi chico y ya está y cuando tengamos que ir, ir tan normal.

He adoptado una actitud positiva y un tanto egoísta hacia el dolor, para que me haga menos daño todo esto, creo que es lo mejor. Porque no sólo es aguantar que sé que van a tener bebés, sino que cada día JA manda  2 o 3 fotos de la nena (es normal y lógico, está emocionado), pero luego serán las fotos de la nena de JA, las fotos de la nena de P y las fotos del nene de JO y claro ya es un tanto molesto aguantar las fotos de un sólo bebé, como para aguantar las de tres. Así que mis pensamientos son los siguientes:

  • Siento que este año conseguiré quedarme embarazada, por lo menos eso espero, si no es este año a principios del que viene.
  • Tener un bebé más tarde que mis cuñadas implica que la atención (la mínima que hay) va a ser individual, no colectiva.
  • Quizás nos dejen las cosas de los bebés que han tenido y que ya no usen y así nos ahorramos dinero (esto es una suposición que mi chico ha barajado, y que aunque suene egoísta, pues nos vendría muy bien, a la Maravillosa Psicóloga se lo han dejado todo las dos parejas de amigos que tienen que fueron padres hace un año y les ha venido de perlas).

Quebraderos de cabeza

Llevo ya unas semanas que no duermo bien, que estoy intranquila y que me pasan muchas cosas por la cabeza. Llegan los días más temidos para mí. ¡Ojo que a mí me encanta encantaba la Navidad! Lo digo en pasado, porque para mí, a pesar de no tener una familia grandísima con quien celebrarla, era una de mis fechas favoritas, inspira felicidad, alegría y entusiasmo, además todo está decorado y precioso. Pero este año no estoy nada ilusionada, no tengo ganas, y es por lo que implica que estas fechas lleguen.

El nacimiento de la sobrina de mi chico-“mía” estaba previsto para el día 8 de diciembre, pocos días después de mi cumpleaños. Ya sabía que la fecha nunca es exacta, pero sabía que cuando llegara mi cumpleaños, el nacimiento estaba próximo y eso implicaba una discusión con mi chico, porque ya le avisé y sobre avisé que no iba a ir a ver a mi cuñada al hospital, me negaba en rotundo.

Sopesando muy mucho lo que siento hacía mis cuñados y mis cuñadas, me he dado cuenta que no son ellos los que me disgustan, sino el comportamiento que tiene mi chico hacia ellos. Veréis la familia biológica te viene impuesta, pero luego, una vez te haces adulto, tú eliges tu propia familia y la familia biológica queda en un segundo plano. Pues para mi chico la familia biológica siempre está en primer plano, a mí nunca me defiende ante ellos, como por ejemplo en la boda de uno de mis cuñados el año pasado. Resulta que la maravillosa psicóloga y JA hicieron un vídeo para los novios en el que salían fotos de ellos de pequeños y luego de ellos con la familia y amigos, hasta ahí todo correcto, hasta que empiezo a ver fotos de mi cuñado con sus hermanos y sus cuñadas y yo no aparezco, en todas las fotos aparecía mi chico solo, e incluso pusieron fotos de la despedida de mi cuñada en las que yo no aparecía, cuando yo había ido a la despedida, me quedé sin palabras, dije ¿pero qué falta de respeto es esta? Pues mi chico buscando una excusa para defender a su hermano y a su cuñada, que si seguro que no se habían dado cuenta, que seguro que no lo habían hecho adrede, seguro que había una explicación coherente, etc. Pues como esa, muchas que me han hecho, él siempre le quita hierro al asunto, no le da importancia a lo que yo siento y por supuesto, siempre los defiende a ellos.

Otra cosa que también me molesta mucho es que, sus hermanos toman las decisiones importantes con sus mujeres o ellos solos, evidentemente, pues mi chico no, mi chico les tiene que pedir opinión de todo, incluso cuando decidimos casarnos me dijo, ya verás mis hermanos no les va a parecer bien, porque tú no trabajas, porque no tenemos dinero, etc. y todas esas opiniones a mi chico le implican dudar de sus decisiones. Entonces he llegado a la conclusión que eso es lo que me hace estar mal con sus hermanos, por el lazo afectivo que tiene mi chico con ellos. A mí me parecería bien que tuviese un lazo afectivo con ellos del tipo hablar con ellos para ver cómo están, o del tipo quedar con ellos de vez en cuando, pero no del tipo defenderlos a ellos a muerte a pesar de tener yo razón o no del tipo consultarles todas las decisiones importantes de su vida.

Pasó el día 8 de diciembre y la nena seguía sin nacer, y llegó el día 13 y me dice mi chico que la maravillosa psicóloga había roto aguas. Ese día me contuve e intenté parecer que me alegraba por ella, él estaba pendiente del teléfono para ver cuando le decían que la niña ya había nacido porque al final le tuvieron que hacer cesárea al no dilatar mucho.

Todo iba bien hasta que mi chico me dijo que se iba a ir al día siguiente al hospital, y ahí le dije yo que leyendo muchos de los blogs, las recién paridas no quieren ver muchas visitas y menos al día siguiente de pasar por una cesárea, y mi chico se lo tomó como un ataque y empezó a decirme que tenía envidia, que les tenía odio y que encima no quería que fuera a verlos. Luego su hermano les dijo que no fueran hasta que él no les dijera nada, pero sus otros hermanos hicieron lo que les dio la gana y fueron al día siguiente, yo le dije a mi chico que si quería ir a verla que preguntara primero si podía ir a verla. Ese día discutimos bastante, por algo que yo no había dicho con mala intención, sino con buena intención.

Al final mi chico no fue al hospital porque no le dio la gana, decidió ir cuando ya estuvieran en casa, quería ir el primer día después de que le dieran el alta a la maravillosa psicóloga. A mí me pareció una locura, ya que iba a ser la primera noche que pasaran en casa con la nena, y a saber si dormían mucho o no. Le dije que se esperase unos días, pero otra vez a discutir, encima me dijo que se iba a quedar a comer, luego entendí que mi cuñada tenía a su madre ahí metida todo el santo día, así que evidentemente tener una ayuda en esos días no es lo mismo que estar sola ante un bebé recién nacido.

Ya llevábamos días sin hablarnos mucho y ese día ya desencadenó que no nos habláramos nada. La discusión venía por mis comentarios según él de envidia y por no querer acompañarlo, que él no quería una mujer que no aceptase a su familia, que les tenía odio (totalmente incierto, no les tengo odio, ni mucho menos).

Mi decisión de no ir a ver a la nena, no fue porque no tuviera ganas de ir a verla con lo que me encantan los niños, sino porque para mí es duro ir a verla, me duele en el corazón, no sé cómo explicar mis sentimientos, lo que siento es tristeza, no odio ni envidia, sino tristeza pura y dura.

Pero es que aquí no acaba todo, los días de Navidad, son los días en los que se reúne la familia, así que tenemos el día 25 que es la comida que hace su tía con toda la familia, y allí estarán la nena recién nacida, y las otras dos con sus bombos, luego hay otro día que sus hermanos suelen hace una cena, y luego el día de reyes que quedan para darse los regalos, tres días que tengo que ver a la nena recién nacida y a los bombos de mis otras dos cuñadas, tres días que tengo que estar entre conversaciones de síntomas de embarazo o la novedad inminente que es conversaciones sobre recién nacidos y para mí eso es muy duro, es un sentimiento entre terror por tener que enfrentarme a eso y tristeza por no ser yo una de las que hablen de esos temas, todo eso es muy doloroso, y por supuesto mi chico solo ve que es envidia y odio hacia su familia y por más que he intentado explicarle lo que me ocurre, no hay manera de que me crea.

Luego llegará febrero, la fecha prevista para los otros dos nacimientos, y si esta pelea se soluciona, volverá a ver otra nueva pelea, y no quiero más pelas. Evidentemente estoy dispuesta a tragarme mis sentimientos e ir a los eventos más o menos obligatorios, aunque por dentro esté llorando de dolor y de tristeza, y sienta que nadie es empático conmigo (porque en esta familia la empatía no existe). Pero bueno el enfado aun sigue y nuestra relación se tambalea un poco, ya veremos dónde va esto.

Estoy muy harta de la gente

Se ve que mi boda le incomoda a todo el mundo, nadie se alegra, hay quejas, comentarios que no vienen a cuento y malas caras por todas partes, y yo ¿qué hago? Pues me callo, me trago todos esos actos y digo si buana si buana, hasta que llega un día que de tanto callarme ¡EXPLOTO! Y ese día ha sido hoy.

Empezaré desde el principio, el principio empezó ayer cuando mi amiga se fue de boda y entonces colgó unas fotos en el facebook con su novio, yo les comente:

-Muy guapos.

-En la tuya también iremos guapos- me contestó el novio.

-No lo dudaba- Le respondí yo.

-Espero que tu boda sea igual o mejor que la de mi primo- comentó mi amiga.

-Mira guapa mi boda será como tengas que ser, tampoco sé cómo está siendo la de tu primo, no estoy allí.-Le contesté yo.

-Pues increíble.

Esto ya me molestó un poco pero bueno, está conversación siguió por whatssapp:

-Espero pasármelo así de bien en tu boda- Y me manda una foto de ella y el novio haciendo el tonto.

-Pues claro que te lo pasarás bien, o eso espero, mira el viernes he pensado en hacer una fiesta Hawaiana.

Me dice que le parece muy bien y que lo tengo todo pensado. Como ya era tarde nos vamos a dormir, pero yo le dejé el último mensaje diciéndole que sí, que ya tenía también al fotógrafo (porque como no me pregunta nada sobre la boda, ni se interesa, pues no le cuento nada, porque cosa que le digo de la boda me suelta la típica frase que estoy muy harta de escuchar ¡SI AUN QUEDA UN AÑO!).

Esta mañana me contesta:

-Joder tía y ¿y para qué tan pronto?

-Pues porque necesito tener un presupuesto- (y porque es el tío de mi ex con el que me llevo muy bien y quería saber si él me diría que sí, para saber si tenía que buscarme un fotógrafo o no, pero como me dijo que sí, una cosa menos de que preocuparme).

-Yo lo veo muy precipitado.-Me dice mi amiga.

-Cuando tu organices tu boda verás como hay muchas cosas que hacer y que contratar.

Luego seguimos hablando y entonces le digo:

-El día de mi cumpleaños (quedan dos meses) quiero organizar una cena, así os doy las invitaciones de la boda.

Y nos ponemos a hablar de mi cumpleaños y entonces le digo:

-Menos mal que no eres mi dama de honor porque estás super ocupada, no tendrías tiempo para acompañarme a mirar vestidos y tal.  (Siempre tiene una excusa para no quedar conmigo, que mi opinión es que quien no queda con la gente aunque sea una hora a tomar un café es porque no quiere no porque no puede, ya que querer es poder).

-Aun puedo ser tu dama de honor, no me he comprado el vestido- me responde ella.

-Pero si no me hacéis caso ninguna, no os estáis interesando nada por mi boda, no os puedo contar nada, ni me preguntáis, pasáis de mí un montón.

-Porque la boda la tienes que organizar tú, no tus amigas- me contesta.

-No quiero que la organicéis vosotras, pero sí que me gustaría que me preguntarais qué tal voy con los preparativos.

-Pero si todavía queda un año, no sé para qué quieres dar ya las invitaciones de la boda.

-Pues porque la gente ya nos ha pedido los días y la organización de las actividades, porque son tres días y muchos quieren pedirse vacaciones esos días.- Le contesto yo.

– ¿Vacaciones para una boda?

-Sí, son tres días.

-Son tres días porque tú quieres- me contesta ella.

-Pues sí, y algunos quieren venir los tres días.

-Es que no hace falta dar las invitaciones tan pronto, con que les digas el día que te casas, ya está.- Me contesta mi amiga.

Ha seguido diciendo que aun quedaba un año, que su cuñado también se casa dentro de un año y no estaba tan estresado, etc. En fin que al final me ha cabreado y le he dicho que yo tenía que organizarme porque tenía muchas cosas de manualidades que hacer, que si se hubiera molestado un poquito en preguntarme lo sabría, pero como no se ha interesado no lo sabe.

Pero es que esto viene de antes, porque a mi otra amiga tampoco le puedo contar nada, porque cada vez que lo intento me cambia de tema, así que he desistido y no le cuento nada de la boda, y yo estoy tan emocionada que desearía compartirlo con alguien, mis novedades, lo que pretendo hacer, aunque sean breves pinceladas.

También estoy enfadada porque mi chico no está haciendo ABSOLUTAMENTE NADA, todo lo estoy haciendo yo, le hablo de la boda y soy una PESADA, le digo que quiero hacer tal cosa y es que estoy OBSESIONADA con la boda, le saco el tema de la boda y es que soy MONOTEMA, y sólo oigo las palabras esas de su boca y una llega un punto que se estresa, porque me lo estoy comiendo yo todo y sola, que yo lo hago con una ilusión que no me cabe en el corazón, pero me gustaría poder contarle las cosas a alguien y que pusiera la misma ilusión que yo por el tema.

Por la tarde tenía que ir a casa de mi padre a decirle a mi abuela que nos casábamos, porque era la única que nos faltaba. Pero yo ya estaba calentita del comienzo del día, de mi agobio con cómo se ha tomado la gente la noticia sobre todo los hermanos de mi chico y de lo qué aguanté el día que se lo contamos a mi padre y encima el remate final fue el viernes que vino mi padre a mi casa a arreglarme una persiana.

Desde que entró por la puerta fueron quejas y reproches, tras quejas y reproches: tienes que ir al gimnasio sino no vas a perder peso, en vez de pasarte todo el día cara al ordenador, muévete, de buena mañana te vas a correr y luego al gimnasio; esto de las ventanas a ver si lo barres que está muy sucio; no has quitado ni el celo del cartel hija; pues si le vas a decir a la abuela que te casas le vas a tener que decir que a tu tío no lo vas a invitar, y ahí después de estar diciéndole que sí buana a todo, ¡salte!, y le dije que por qué tenía que decirle a mi abuela que no invitaba a mi tío si era mi boda no la suya, y su contestación fue que porque era su hijo ¿pero qué co.. tendrá que ver? En fin que me volví a callar y le dije si buana.

Después de todo lo que os llevo contando meses atrás y lo que os he contado hasta ahora en esta entrada, podéis calcular todas las veces que me he callado y no he dicho nada, pero yo he ido acumulando malas caras desde que hemos comunicado que nos casamos, comentarios de sí todavía queda un año, y comentarios acerca de los invitados que tenemos o no que invitar a nuestra boda, y si a todo esto le añadimos cosas ajenas a la boda de mi padre, su novia y los hermanos de mi chico, pues una tiene una cabeza que empieza ya a salirle humo, fuego y de repente el reloj empieza a contar hacía atrás 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 ¡PUM!

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La bomba ha explotado esta tarde, como os decía antes, teníamos que ir a decírselo a mi abuela, yo ya iba nerviosa porque para mí es un agobio ir a casa de mi padre, me entra mucha ansiedad, empiezo a ponerme nerviosa y la verdad que me entran hasta cagaleras. Se lo decimos, y la ilusión ha sido un fantasma, nos ha dicho me alegro mucho a ver si todo sale bien y a ver que vestido me hago, y claro mi pregunta ha sido:

-¿Un vestido para ti? (si yo no contaba con ella en la boda, pensaba que diría que no iba que sería una carga ir… y pensaba también que me diría yo te pago el vestido de novia, pero no, no ha sido así).

Al rato me dice, pero tendrás que adelgazar, y yo le contesto que sí, que estoy en ello, poco a poco lo conseguiré, y mi padre no se podía estar calladito y me vuelve a decir lo mismo que me dijo el viernes:

-Pero tendrás que ir al gimnasio porque si no vas al gimnasio no vas a perder kilos.

En ese momento me he callado, y he pensado otra vez está con la pullita del gimnasio, y lo vuelve a repetir.

-Es que cómo no haces ejercicio llegará un momento que te estanques y no pierdas kilos.

Y ahí ya no me he podido callar, porque estoy harta de que se meta en mi vida, de que me diga lo que tengo que hacer y que encima me repita una y otra vez lo mismo, ¿no te dije el viernes que sí, y hoy no he dicho nada, para qué lo vuelves a repetir? Entonces la segunda vez que lo ha dicho le he contestado ¿me pagas tú el gimnasio? y ya ha saltado con el tema que más le duele a él:

-¿Quieres qué empiece a decirte todas las cosas que pago?

-Con tu dinero haz lo que te de la gana que yo con el mío haré lo que me de la gana, yo no te digo a ti en qué te tienes que gastar tu dinero.- Le he dicho yo.-¡Es que desde el otro día que vino a mi casa está echándome pullitas!

-Fui a mi casa- Me dice mi padre.

-Es mi casa, vivo yo allí- le digo yo a él.

-¡Bueno vale ya!, T (refiriéndose a mí) es que tú también te pones de una manera.- Me dice la mujer de mi padre.

-¡Mira me pongo como tengo que ponerme porque estoy harta de que se meta en mi vida!- Le digo yo.

-Vale pero bueno tú luego harás lo que te de la gana.-Me dice la mujer de mi padre.

-¡Claro que sí!

-Pero luego acepta las consecuencias de tus actos.-Me sigue diciendo la mujer de mi padre.

-¡Por supuesto cómo llevo haciendo toda mi vida!- Le digo yo a ella, y me pone cara mala como si eso no fuera verdad, es que ahora resulta que ella ha estado presente en toda mi vida y yo no me he enterado, va como si supiera de mi propia vida más que yo.

-¡Yo hago con mi vida lo que me da la gana y estoy harta de que me digáis lo que tengo que hacer!-Le sigo diciendo yo en contestación a su cara, que me ha encendido más de lo que ya estaba, entonces se ha levantado y señalándome con el dedo me ha empezado a chillar.

-¡No te consiento qué me hables así, no se lo consiento a mi propia hija te lo voy a consentir a ti!- Me dice.

-Pues no me hables tú a mi de la manera que me hablas- Le digo yo a ella y en ese momento le digo a mi chico ¡vámonos!, pero él quería poner paz y yo al final le he tenido que decir ¡¡vámonos!! estirándole del brazo.

He salido totalmente estresada y cabreada de casa de mi padre, pero me ha faltado el remate final que ha sido mi chico. Mi chico ante estos sucesos actúa de una manera que a mí no me ayuda, lo que hace es cabrearme muchísimo más, los pasos son los siguientes:

  1. No me ha hecho caso en el momento que yo he dicho vámonos.
  2. Al salir de casa de mi padre, yo estaba muy alterada chillando y despotricando y él se ha quedado callado.
  3. Una vez yo he terminado de desahogarme lo primero que me ha dicho ha sido que lo había hecho mal, que no me tenía que haber puesto así, que existen otras maneras de decir las cosas y que ese no era el momento adecuado.

Pues como comprenderéis lo que menos necesitaba yo en ese momento de estrés y de alteración máxima era a una persona que me machacase con lo mal que lo había hecho. Nada más salir me tenía que haber dicho: ¡olé tú por decirle las cosas bien dichas a tu padre, qué ya está bien de que se meta en nuestra vida y no nos deje ser felices! Cariño yo te apoyo con lo que has hecho, y si nos dice que nos tenemos que ir de su casa pues nos iremos y lo afrontaremos juntos, no pasa nada o darme un abrazo, trasmitirme tranquilidad.

Pero nada de eso me ha dicho o hecho, simplemente me ha puesto más nerviosa, me ha generado más estrés y encima es que no me lo ha dicho sólo una vez, me veía chillar y él seguía machacándome y entonces me ha salido el kraken, nunca me había visto ponerme así, he empezado a chillar llorando de una manera, no sabéis como me he sentido, me he sentido sola, incomprendida, con impotencia y que nadie sabía por donde estaba pasando e intentaba explicárselo pero él seguía r que r.

Sin título

Os voy a explicar como me siento a ver si opináis que lo he hecho mal, llevo toda la vida amargada gracias a mis padres, me han hecho la vida imposible y encima tengo que oírme que soy una maleducada, y una desagradecida, pero es que mi chico también piensa que soy una desagradecida, y yo me pregunto ¿desagradecida de qué? ¿que tengo que agradecerle a mis padres? Que mi padre me pague cosas quejándose, restregándome todo lo que paga, yo no les dije que tuvieran un hijo, eso es cosa de ellos, y cuando tienes un hijo asumes la responsabilidad de encargarte de él para toda la vida sin reprocharle nada, sin restregarle todo el dinero que te gastas en él y además de eso le aportas algo más que dinero: amor, comprensión, cariño, alegrías, apoyos, etc. pero mis padre nunca me han aportado eso y el dinero que me han aportado ha sido escueto y a regañadientes, así que vuelvo a preguntarme ¿qué tengo que agradecerles a mis padres? Deseo que no estén en mi vida, y después de estar casi 30 años aguantándolos y callándome, y ahora que soy adulta que deberían dejarme vivir mi vida, sigo estando en medio de sus broncas, y tengo que aguantar que mi padre se meta en mi vida y decida qué y cómo tengo que hacer las cosas, llega un momento que exploto, y pienso que aun he explotado poco porque he decidido irme, y cuando me iba mi abuela ha dicho:

-Cariño no te pongas así, si tu padre te quiere muchísimo.

-Mucho, mucho, mucho, todo lo que está haciendo por ella…-Ha contestado la mujer de mi padre con rin tin tin, como diciendo que no lo apreciaba…

Y yo me he ido diciendo ¿qué me quiere mucho, qué me quiere mucho? Bueno ya pudisteis leer el amor que me tienen mis dos padres.

No deseo que vengan a mi boda, y de verdad os digo, ahora mismo se me quitan las ganas de casarme, porque sí uno de los momentos más felices de mi vida, nadie de los invitados se interesa por él y encima tengo a mi padre tocándome los hu… pues como que digo ¿para qué voy a casarme y gastarme dinero?