VUELTA AL BLOG

Creé el blog por varias razones:

-En un momento bajo de mi vida, hizo que pudiera desahogarme plena y abiertamente sobre todo lo que me perturbaba en mi al rededor.

-Por sentir una empatia con otras personas que estaban en mi situación.

Pero llegó un momento, por tiempo, por los trolls toca pelotas y por pensar, estoy exponiendo mi vida abiertamente en Internet, ¿y si me llega a leer alguien de los que hablo en mis desahogos? ¡La hemos cagado! Por eso mismo dejé de escribir. Pero echo de menos escribir, echo de menos desahogarme, aunque ahora mismo no me lea nadie porque sé que mucha gente te lee o te comenta porque tú le has leído su blog o comentado su blog.

Realmente mi blog no lo escribo por tener seguidores, o por tener comentarios, sino porque realmente es una forma de evadirme del mundo, cuando escribo me siento bien, me siento yo mismo y que puedo decir lo que siento en cada momento.

En fin, que ahora mismo, me dan igual los trolles, las personas que juzguen cómo soy o lo que hago y si me lee alguien de los que hablo, pues mira te enteras de la mejor manera posible de lo que pienso de ti, ¡y punto!

Vuelvo a escribir, vuelvo a leer los blogs que me interesan y voy a poneros al día a los que me seguís leyendo:

-Avances en la búsqueda de un bebé: me han hecho la histerosalpingografía y ya sabemos que vamos a IA (os contaré como fue la prueba en otra publicación).

-Avances en mi relación: me casé (os contaré como fue la boda en otra publicación).

-Avances con mis padres, cuñados, amigas: todo sigue igual.

-Avances en el trabajo: todo sigue igual.

-Avances en el peso: esto es de lo que voy a hablaros hoy más detenidamente.

Hace dos años empecé una dieta en la que comía de todo en pocas cantidades, y aparentemente me iba muy bien, conseguí perder 20 kilos. Pero el verano pasado empecé a no perder kilos, a pesar de hacer la dieta bien, no conseguía bajar de peso. Era tal la frustración que empecé a plantearme si realmente me merecía la pena gastarme el dinero en algo que había dejado de funcionarme. La nutricionista se rendía conmigo, ya no sabía que hacer. Por lo que comencé con una nueva dietista, esta chica me cambiaba la dieta cada dos semanas, con lo cual me permitía no entrar en una monotonía, pero sus dietas eran mucho más duras que la anterior, aunque para mí no era un problema, yo quería bajar de peso como fuese, necesitaba bajar de peso, sino no puedo hacerme el tratamiento de IA. Empecé a perder, pero mi regla comenzó de nuevo a hacer de las suyas. Llevaba cuatro meses bajándome sola completamente, no me hacía falta tomarme progesterona para provocármela, y de repente al quinto mes dejó de bajarme, y tuve dos meses de retraso hasta que me volví a tomar la progesterona. Que no me bajara la regla lo único que hacía era que perdiera peso de grasa, pero engordara de líquidos y no me permitía perder peso.

Un día mi chico me propuso ponerme un balón gástrico, supongo que sabréis la mayoría qué es, pero por si no lo sabéis, es un balón que te meten por la boca mediante endoscopia hasta el estómago, una vez ahí, lo llenan de suero fisiológico azul (por si se rompe para que lo veas en la orina), y eso lo que hace es que tengas una sensación de saciedad inmediata, nada más comer muy poca cantidad de alimentos. Existen dos tipos de balones, el de seis meses y el de un año.

Pues bien, después de informarme en varias clínicas, encontré una en la que me ponía el balón gástrico durante un año (ya que necesito perder bastante peso para llegar a mi peso perfecto) y me hacían un tratamiento durante dos años, con nutrición personalizada, psicólogos y seguimiento en todo lo que conlleva el tratamiento, ya que poner un balón gástrico no es milagroso si la persona no pone de su parte en todo lo demás. Dado que mi problema no es de siempre, sino a raíz del problema con mis padres, la psicóloga quiere profundizar en ese asunto, ya que está suprimido pero no erradicado y por lo tanto, no está superado, y mientras siga latente en mí, podrá seguir perjudicándome y hacer que vuelva a engordar.

El día 24 tengo la intervención, y estoy un poquito nerviosa, ya que es la primera vez que entro en un quirófano, y aunque no sea una operación, me tienen que sedar y uufff, eso me da un poco de cague. Después me han dicho que mi cuerpo estará raro, y sentiré nauseas y vómitos, pero máximo una semana con malestar. Tengo que estar dos meses comiendo todo de forma líquida, ¡me voy a morir! Por lo menos en ese tiempo espero adelgazar bastantes kilos. Ya os iré contando como me encuentro, ya que estaré dos semanitas de reposo en casa.

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Mi historia con padres divorciados

Trabajando con niños cuyos padres están divorciados, me he sentido bastante identificada. Sé que cada familia, cada caso, cada padre y cada niño son diferentes, pero por experiencia sé que si los padres no llevan un divorcio cordial y amistoso, quien realmente se lleva la peor parte, sin dudarlo, son los hijos, por ello me gustaría contar mi experiencia.

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cinco años. Yo era muy pequeña, y a esa edad aun no tienes 100% consciencia de todo, pero si que hay algo que recuerdo del día que mi padre se fue para no volver. Yo tenía una mesa de plástico que tiene el asiento incorporado, como los pupitres, estaba coloreando cuando mi madre me dijo que me despidiera de mi padre, en ese momento me pregunté por qué, por qué se llevaba maletas, pero ninguno de ellos me supieron responder. El siguiente recuerdo que tengo después de que se divorciaran es en Navidad de ese año, yo estaba en Papá Noel con mi padre, y me llamó mi madre por teléfono preguntándome si quería que Papá Noel me trajera una perrita, y yo enseguida le dije que sí. Al llevarme mi padre a casa, subió y me preguntó cómo quería llamar a la perrita, y me dijo qué te parece Lasi, y mi madre respondió, Lasi está muy visto, mejor Yaquelin, y dije yo, sí, sí Yaquelin. Después de eso, todos los recuerdos que tengo de mis padres tras el divorcio son malos, peores, horribles y catastróficos.

La custodia se la dieron a mi madre, la cual trabajaba todos los días menos uno, y tenía jornada completa, yo no la veía prácticamente nada. Al salir del colegio, mis abuelos me recogían, me pasaba todo el día en casa de ellos, y por la noche mi abuela me llevaba a mi casa, para acostarme. Mi abuela se esperaba hasta que mi madre llegaba de trabajar sobre las 22:30, hora en la cual yo ya estaba durmiendo. Los días que mi madre tenía libre, yo no iba al colegio, porque ella no se levantaba para despertarme a mí, con lo cual un día a la semana yo no iba al colegio. Mi abuela harta de que eso ocurriera, decidió llevarme ella al colegio los días que mi madre libraba.

Mi madre lo estaba pasando muy mal tras el divorcio (según mi madre, ella se casó con mi padre para tener una independencia, pero realmente al quedarse embarazada ya quería divorciarse de mi padre, porque decía que era muy inmaduro, y la gota que colmó el vaso fue que le puso los cuernos con una compañera de trabajo) y cogió depresión. Se tomaba pastillas para dormir que combinaba con Martini, lo que provocó que un día mi abuela y yo nos la encontráramos inconsciente en el sofá de mi casa. Creo recordar que tendría unos 7 años, así que podréis suponer el sock que puede generar esa imagen en un niño de esa edad. Mi abuela me dijo que bajara a pasear a la perra mientras ella llamaba al SAMU. Recuerdo que bajé a la perra llorando desconsoladamente, y una señora que pasaba por la calle se acercó a mi para preguntarme si estaba bien, no recuerdo muy bien lo que le respondí a la señora. Tras esto, mi madre necesitaba mejorarse para poder cuidar de mí, así que mi abuela decidió llevarme durante un tiempo a vivir con ella mientras mi madre se ponía mejor. Recuerdo que mi abuela me hacía trenzas en el pelo, y me envolvía los bocadillos en film, algo que a mí me daba mucha vergüenza ya que se veía lo que llevabas de almuerzo (menuda chorrada ¿verdad?).

Me acuerdo que yo echaba mucho de menos a mi madre, ya que ella cuando libraba nunca quería hacer nada conmigo, siempre estaba cansada (comprensible si sólo libras un día), pero una niña de 6 o 7 años eso no lo entiende, simplemente entiende que su madre nunca quiere jugar, ir al cine, o ir al parque con ella, así que mi abuela le pidió a mi madre que por favor pidiera una jornada reducida en el trabajo para que estuviera más conmigo.

Cuando yo tenía 8 años mi madre ya tenía una jornada reducida, con lo cual trabajaba media jornada, de mañanas o de tardes, librando un día a la semana (los domingos). En aquella época mi madre tenía un novio, al que yo adoraba, y que pasábamos muy buenos ratos, hacíamos viajes, íbamos al chalé de los familiares de él, su hijo a mí me gustaba mucho y me divertía mucho pero cuando yo tenía 12 años lo dejaron, y mi madre otra vez con depresión, además coincidió con el primer cáncer de mi abuela, con lo cual empecé a odiarlo mucho. Meses después volvieron, y a mi me caía muy mal, porque yo con 12 años ya me daba cuenta de las cosas, y estaba viendo que él se estaba aprovechando de mi madre. El hombre este quiso montarse un negocio de animales en un pueblo pequeño perdido en el mapa, y ¿con qué dinero?, con el de mi madre, a pesar de que mi abuela y yo le dijimos que no lo hiciera, que ese negocio estaba destinado a quebrar, ella se embarcó y sucedió lo que esperábamos, el negocio duró dos meses abierto. Yo no soportaba al hombre este y entonces mi madre lo defendía mucho, anteponía al hombre este sobre mí, porque decía que si él no la quería, quién la iba a querer. Necesitaba por encima de todo un hombre, y su hija le daba igual, pero un tiempo después lo volvieron a dejar para siempre.

Cuando mis padres se divorciaron, yo veía a mi padre los fines de semana alternos, los cuales los pasaba bastante mal, porque él estaba con una mujer odiosa. Me dejaba mucho sola con ella, y ella cuando venía mi padre se inventaba cosas que yo no había hecho, o exageraba cosas que si había hecho para que mi padre me riñera, y cómo no, aunque yo se lo negaba, él siempre acababa creyendo a su novia. Por otro lado, mi padre me exigía muchísimo en los estudios, con lo cual constantemente estaba pegándome o gritándome. En vacaciones, siempre estaba con mi abuela o con los padres de su novia, nunca con él. Cuando estaba con él o con mi abuela nunca me dejaban llamar a mi madre o a mi otra abuela, y si me dejaban siempre grababa las conversaciones con el contestador automático, para luego poder utilizarlas en los juicios. Mi padre me ha sacado del colegio para llevarme a declarar al juzgado. Los uniformes que él me compraba al año siguiente quería que se los devolviera, y me ha llegado a coger del cuello porque le he dicho que no se los iba a devolver. Constantemente mi padre y mi abuela estaban hablando mal de mi madre y de lo mala que era. Tan mal lo pasaba, que cada vez que me tenía que ir con él me ponía a llorar. Así que cuando tuve 12 años, la jueza me dio la oportunidad de elegir si quería seguir viendo a mi padre o no, me dijo que me fuera a comer con él, y después decidiera. Mi padre, en vez de comer conmigo a solas, decidió ir a comer con un grupo de amigos suyos, pasando de mí, con lo cual decidí que no quería volverlo a ver.

Mi relación con mi madre era regulín regulán, porque había días que era mi mejor amiga, teníamos muchísima confianza, nos reíamos mucho, nos lo pasábamos muy bien juntas, pero había días que era un ogro, todo el rato chillándome por tontería como no doblar los trapos de la cocina, y eso cuando ya fui siendo mayor me sobrepasaba, con lo cual discutíamos muchísimo, pero mi abuela siempre ponía paz entre nosotras, actuaba de mediadora, y calmaba las aguas constantemente. Cuando yo tenía 15 años mi abuela se murió, mi gran apoyo se fue, y yo realmente lo pasé fatal. Mi madre volvió a entrar en depresión y yo tenía que tirar de ella, pero ella no se dejaba. Dejó de ir al trabajo, no llamaba para avisar que no iba a ir, se cogía bajas de varios días, no pagaba las facturas y tenía que hacerme cargo yo de hablar con los responsables, nos cortaron la luz y tuve que obligarla a ir a la compañía para hablar con ellos, luego no quería pagar el garaje porque decía que como no teníamos coche para qué iba a pagarla, cosas de inmadurez total. Se encerraba en su cuarto y no quería saber nada de nadie. Días buenos, días malos, días regulares, días de estar bien las dos, días de discutir mucho, etc. Así fueron pasando los años, en los que al morir mi abuela tuvimos que hacernos cargo de mi abuelo, y dos años después murió mi abuelo, yo tenía 17 años.

Mi madre no quería que si a ella le pasaba algo, me quedara sola, así que quedó con mi padre en secreto, y le dijo que me llamara. Me llamó y me dijo de quedar para ir a comprarme los libros de bachiller, que justo ese año le tocaba a él comprarlos. La quedada fue de lo más incomoda, estuvimos unas dos horas como mucho y en todo ese tiempo cruzamos unas 15 palabras. ¿Qué vas a hablar con una niña a la cual llevas sin ver 5 años? Es que realmente no me conocía, no sabía nada de mí y no había hecho por saber nada de mí, perdió su oportunidad, y esta segunda oportunidad también la volvió a perder, porque dejó de contactar conmigo.

Desde los 17 años hasta los 22 años podemos resumir mi relación con mi madre, como una montaña rusa, hemos llegado a las manos, me ha tirado de casa unas 4 veces, me ha llegado a tirar cosas mías propias, y discusiones varias constantemente. Realmente escrito no suena igual de lo que es vivirlo. Los días que estaba bien, perfecto, pero los días que no estaba bien, deseaba no ir a casa, y buscaba a cualquier persona para quedarme en su casa, por no tener que aguantarla gritándome, amenazándome, y quitándome cosas. Cada año me tiraba una vez por lo menos de casa y me quitaba el teléfono móvil, el portátil, la tele, etc. Yo a los 16 años ya empecé a trabajar cuidando niños, con lo cual ella dejó de pagarme la ropa, y todas las cosas personales. Mi relación con mi madre siempre ha sido muy peculiar, no comíamos o cenábamos juntas, cada una se hacía su propia comida o cena (esto desde que yo tenía unos 12 años que ya sabía cocinar), nunca veíamos la tele juntas, ella estaba en su habitación y yo en el comedor, nunca celebrábamos las navidades juntas, siempre me iba a casa de mi ex pareja, o me iba con amigas, ya que ella nunca quería hacer nada conmigo, cuando venía alguna amiga mía a casa, tenía dos formas de actuar, o bien se encerraba en su cuarto y no salía ni a saludar o bien, todo lo contrario, se ponía con nosotras a hablar y a preguntarles a mis amigas sobre sus vidas.

A los 22 años, empezó a llamarme mi padre, así de repente, y yo la verdad que no quería saber nada de él, me negaba en rotundo, y mi madre insistía en que le diera otra oportunidad, que igual había cambiado. Así que un día decidí quedar con él, pero le dije que por favor quedáramos a solas, que no se trajera a su novia. Quedamos y me contó que ya no estaba con ella porque le había puesto los cuernos (otra vez repitiendo la jugada) con otra, que era con la que estaba en ese momento (y con la que está en la actualidad), que quería que la conociera, que podíamos ir a la playa, en fin, que ya me la estaba metiendo por los ojos y era la primera vez que quedábamos después de un montón de años sin vernos. Le dije que en principio no quería conocerla, que quería empezar una relación padre-hija con él primero y más adelante ya la conocería, pero inevitablemente un día, sin planearlo la conocí. Tenía que ir a trabajar (estaba trabajando en un Mcdonald’s) y me había dejado el bonometro en casa, así que si volvía a casa llegaría tarde a trabajar, y mi madre no tenía coche así que me tocó llamar a mi padre para que me llevara, y vino con ella, así que por primera vez la conocí en el coche de camino a mi trabajo. Me pareció una mujer muy maja, nada que ver con la anterior, muy coherente y muy buena persona, que hacía que mi padre fuera otro, y gracias a ella, él se había puesto en contacto conmigo.

Mi madre también había conocido a un hombre, y el hombre era muy buenachón, pero un poco machista, o la machista era mi madre y él se dejaba hacer, y eso a mí me repateaba. Cuando él venía a casa, yo me tenía que ir del comedor, porque ella le hacía la cena o la comida y tenían que comer o cenar ahí, invadiendo mi espacio, con lo cual, a mí realmente me molestaban mucho, prefería que se marcharan y me dejaran en paz.

Realmente hubo unos dos años que todo fue genial, me hablaba con mi padre y mi relación iba muy bien, de hecho, incluso retomé mi relación con mi abuela y mis primos, la relación con mi madre también iba muy bien, ahí yo tendría unos 22 años, pero dos años después todo se torció porque mi madre empezó a tener celos de mi padre, decía que después de todas las cosas que me había hecho, yo lo trataba como si fuera mejor que ella, cuando ella siempre había estado ahí y él no. Y yo realmente empecé a ver a mi padre porque mi madre me insistió, así que su comportamiento era inexplicable. Mi relación volvía a tambalearse con mi madre y volvió a echarme de casa, con lo cual estuve a punto de irme a vivir a casa de la mujer de mi padre, ya que ellos se habían mudado a vivir juntos a una casa nueva, y esa casa estaba vacía, pero mi padre se opuso (volvió a demostrarme que no había cambiado en absoluto), porque la novia de él no quería cobrarme alquiler y mi padre si quería cobrarme alquiler, y yo en ese momento no trabajaba, así que  como mucho podía pagarme los gastos pero no un alquiler. Finalmente no me mudé. Pocos meses después mi madre, después de mucho pensárselo, decidió irse a vivir con su novio. Al principio se iba 4 días y volvía a casa tres días, así durante unos cuantos meses, hasta que definitivamente se fue. Un día de repente me dice que a la semana siguiente se iba a mudar a vivir conmigo la hija de su novio (a la cual yo no conocía) y que le daba su habitación a ella (me quedé anonadada, no me lo podía creer), al vivir sola, yo la cama de matrimonio la utilizaba para dormir con los novietes que me echaba, pero al llegar la hija de su novio, se me acababa el chollo. No me pareció bien esa decisión, ya que no había consultado conmigo nada. Como ninguna de las dos en ese momento trabajábamos decidieron darnos 200€ mensuales a cada una. La verdad que mi relación con la chica esta era bastante mala, ya que era muy guarra y la limpieza de la casa no la respetaba, y a mí eso me desesperaba muchísimo. Mi madre constantemente estaba llamándome para hablarme mal de ella, que si le había cogido ropa interior y se la había llevado allí para lavarla (porque ella estaba entre semana viviendo conmigo y los fines de semana iba a casa de su padre con bolsas de ropa sucia para lavarla allí), que si le había cogido sus perfumes, que si se había bebido sus Martinis, que si…un sin fin de cosas, pero la muchacha seguía viviendo conmigo. Fue el año más largo de mi vida, estaba deseando que mi madre se fuera a vivir con su novio para que me dejara en paz vivir mi vida y me meten a la chica esa.

Por fin, un año después se vuelve a casa de su padre, y empiezo yo con mi chico. Tan solo llevábamos tres meses saliendo, cuando yo tuve la gran bronca con mi madre. Todo vino porque ella me dijo que una vez se fuera la hija de su novio de casa, ella quería alquilar la casa, y le dije que entonces yo dónde me iba a vivir si no trabajaba, entonces me dijo que podía alquilármela a mí y a mi chico por 800€ más gastos, y le dije que no me parecía bien porque mi chico tenía que pagarlo todo y no era justo, además de que me parecía desorbitado el precio, una cosa llevó a la otra y acabamos sacando mierda del pasado, y en eso se metió el novio de mi madre por medio y le dije, mira mejor tú no te metas que esto es una cosa entre mi madre y yo, ya que al igual que tú no quieres que me meta cuando vosotros discutís, yo tampoco quiero que ahora te metas tú (ya que más de una vez mi madre  me metía a mi por medio en las discusiones de ellos dos, y él, gritándome, me había mandado callar). Buenoooo, pues que había dicho, eso fue la gota que colmó el vaso, ya que él se hizo el ofendido, se marchó, y mi madre fue detrás de él, diciéndome que como lo perdiera por mi culpa no me lo perdonaría jamás.

Al día siguiente me desvalijó toda mi habitación, vaciándome los armarios, quitándome mi portátil, mis cosas de aseo, se llevó la vajilla, las sábanas, las ollas, los cubiertos, las televisiones, y metió gran parte de cosas en cajas y las encerró en su cuarto con un candado. Así que la casa parecía una casa en venta, porque quería que me fuera de esa casa para ella alquilarla, pero yo no me quería ir, así que me compré ollas, cubiertos, platos, en fin, lo básico para sobrevivir. Mi madre cada semana que pasaba (que no pasaron muchas) venía y me quitaba cosas, eso era insoportable, realmente lo pasé muy mal, menos mal que tuve el apoyo de mis amigas y de mi chico, sino, no sé que hubiera hecho. Mi chico y yo empezamos a buscar pisos de alquiler, pero yo no tenía trabajo, realmente se me venía el mundo encima, porque la mayoría de pisos no los podíamos pagar, y empecé a agobiarme mucho, le hablaba muy mal a mi chico y le presionaba mucho, hasta que se agobió. Finalmente, tuve que recurrir a mi padre, cosa que no quería, porque sabía que era pactar con el diablo, y finalmente me mudé a Pueblito. En la mudanza me llevé cosas de mi antigua casa que mi madre no quería que me llevara así que me dijo que o le devolvía las cosas o no me devolvía ella las mías. Yo cumplí con lo pactado pero ella no, así que me metí en el coche de su novio con las piernas fuera y le dije que de ahí no me bajaba hasta que no me devolviera mis cosas. Fue un espectáculo, porque él empezó a conducir conmigo arrastrando los pies, por todo mi barrio, hasta que se cansó de aguantar la tontería de mi madre y me dio mis cosas. El resto de la historia la podéis leer aquí y aquí .

¿Baby boom?

Sin título

¿Hay un baby boom últimamente en España o me lo parece a mí? No sé si es porque ahora lo único que hago es fijarme en mujeres embarazadas o parejas con carritos de bebés o es que hay un baby boom.

Desde el año pasado cuando mis tres cuñadas anunciaron sus embarazos a la vez, no he parado de estar rodeada de gente que se queda embarazada.

El año pasado cuando mis tres cuñadas anunciaron sus embarazos para mí fue como un cubo de agua helada. Pasé por varios episodios: mucha rabia, cabreo, tristeza, negación, y hundimiento. Para mí fue durísimo. Primero me enteré del embarazo de la Maravillosa Psicóloga por medio de una foto de whatsapp de un bebé, en la cual anunciaban que íbamos a ser tíos (si el trato y la relación con ellos hubiera sido otra, realmente me hubiera alegrado mucho, pero no es el caso), en un principio me quedé helada, para luego pasar a decir menuda forma de anunciarlo, ¡por whatsapp!, para luego cabrearme porque ellos siempre habían dicho que no querían bebés, que querían disfrutar del matrimonio ellos dos solos… en fin, no pasa nada, acabé aceptándolo.

Inmediatamente, la Beata me dijo que se había quitado el diu porque tenía que quedarse embarazada para joder a la Maravillosa Psicóloga y que no fuera ella sola la protagonista (literalmente me lo dijo así), cuando ella ya tiene dos hijos y me dijo que no quería más, que no le gustan los niños y que siempre ha tenido hijos porque sus parejas han querido. Dos meses después me manda un whatsapp diciéndome que se acababa de hacer un test y ¡era positivo! Esa noticia me pegó una patada en todo el culo, y en un principio me quedé colapsada, no sabía cómo actuar, luego llegó la llamada del hermano a mi chico, que no terminaba de creérselo, más que nada porque su hermano es el pequeño, ¡tiene 24 años! El año pasado 23, ¡con 23 años iba a ser padre! Mi chico también se quedó sin palabras ni reacción y no llegó a alegrarse mucho, más que nada porque sabía realmente porque la Beata se había quedado embarazada.

En ese momento pensé (ilusa de mí), pobre Mosquita Muerta, debe sentirse como yo ahora mismo, ellas se han quedado embarazadas y nosotras aun no, y eso que su marido es el mayor de los hermanos. Esa misma semana, hicieron una quedada todos los hermanos, a la que yo no me sentía preparada para ir y afrontar dos embarazos de golpe mientras yo no conseguía quedarme embarazada, después de llevar dos años buscándolo, así que no fuimos. Pero los hermanos insistieron que querían quedar con mi chico para hablar, así que después de esa quedada que hicieron todos juntos, quedaron solo los hermanos, yo no estaba invitada, era sólo de hermanos. Al volver a casa me contó de que habían estado hablando… y en eso que me llega un whatsapp de la Beata diciéndome que a ver si nos animábamos nosotros, que sólo quedaba yo por preñarme, así todos los primos tendrían la misma edad. ¿Perdona? ¿Qué la Mosquita Muerta también está embarazada? Le dije, y la Beata se dio cuenta que había metido la pata diciéndomelo, porque yo no sabía nada, mi chico había omitido esa noticia para no herirme, pero bueno tarde o temprano me iba a tener que enterar ¿no? Sí, efectivamente, ¡¡estaba embarazada!! 3 embarazos, 3,3,3. No dejaba de repetirme eso una y otra vez en mi cabeza, 3, 3, ¿por qué las tres a la vez? No podía haberse quedado una sola, o dos? Eso aun lo podría haber sobrellevado mejor, ya que otra de ellas estaría en la misma situación que yo, pero las 3, ¿por qué el mundo era tan cruel? Me terminé hundiendo, no quería saber nada, discutía muchísimo por ese tema con mi chico, no quería oír sus nombres, ni quería saber nada de ellos. Estuve unos 10 meses sin saber nada de ellos, sin ir a las quedadas, de hecho cuando anunciamos que nos casábamos, yo no fui a decírselo a dos de ellos porque no me veía capaz de verlas embarazadas, de oír como hablaban de síntomas, no podía, no me veía con fuerzas.

Cuando nació la bebé de la Maravillosa Psicóloga me negué en rotundo a ir a verla, no podía ir a verla, me ponía a llorar cada vez que salía el tema. Pero poco después era el día de la comida de Navidad, donde se reúne toda la familia, así que tenía dos opciones o no iba y me quedaba sola en casa, o iba con mi chico y hacía de tripas corazón. Me estuve mentalizando muchos días, tenía que cambiar mi chip, eso estaba afectando a mi salud emocional y física, y tarde o temprano tenía que afrontar que iba a tener tres sobrinos a la vez, porque eso no iba a desaparecer por más que yo lo ignorara. Esa comida fue la peor experiencia de mi vida, ver cómo todos adoraban a la bebé recién nacida y se preocupaban por la Mosquita Muerta que estaba a punto de explotar (la Beata no fue, por suerte sólo tuve que ver a una embarazada). Luego vino mini Beato y mini Mosquita Muerta con una semana de diferencia entre ellos, y todo fue rodado, fui a verlos tan normal y actué como para llevarme todos los Oscars del mundo mundial, ¡¡eso se me daba mejor de lo que yo esperaba!! Por dentro por supuesto que sufría, muchísimo, me hubiera gustado ser yo una de ellas, o que las cuatro hubiéramos estado embarazadas, vivir la experiencia y los momentos que ellas estaban viviendo, pero no podía seguir compadeciéndome y haciéndome la víctima porque las cosas no iban a cambiar, ¡debía asumir que yo no era una de ellas!

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En el trabajo de mi chico también se pusieron de acuerdo para ir quedándose embarazados. Una compañera de mi chico, bastante amiga nuestra había tenido un embarazo en el que se le murió la bebé en el parto por una negligencia médica. Ella lo había pasado muy mal, pero había seguido intentándolo, sin éxito. Llevaba un año y pico, y no había manera. Mi chico y ella hablaban de la odisea que nosotros habíamos tenido con los ginecólogos y nos recomendó ir por lo privado, que nos hiciéramos un seguro, etc. Estuvimos mirándolo, pero se nos pasaba de presupuesto (en aquel entonces yo seguía sin trabajo).

Durante meses, el gerente de mi chico (muy amigo de mi chico) y mi chico hablaban de la búsqueda de un bebé, ya que ambos se encontraban en la misma situación (con la diferencia que ellos llevaban un año buscando y nosotros dos), nosotros ya habíamos empezado en fertilidad y el gerente le preguntaba, ya que él y su mujer se planteaban ir a hacerse pruebas porque estaban tardando mucho en quedarse embarazados.

Un amigo del trabajo y su mujer también llevaban tiempo buscando un embarazo y al igual que el gerente, también se planteaban ir a fertilidad.

De repente,prácticamente al unisono, hubo una bandada de embarazos en el trabajo de mi chico. La primera de la que os he hablado anunció que estaba embarazada, días después el gerente de mi chico anunció que iba a ser papá, luego lo anunció un compañero de él, que sin querer había dejado a “un rollete” embarazada (no eran ni novios, pero ella quería tenerlo), luego su amigo del trabajo también anunció que iba a ser papá, luego lo anunció la secretaria del despacho, y así…¡todos a la vez! Eso era un no parara, el primero de los embarazos bien, el segundo ya mi chico se preguntaba ¿y por qué nosotros no?, el tercero ya decía esto es injusto, y ya los últimos decía muy cabreado ¡todos se quedan embarazados menos nosotros! Los embarazos han sido como palomitas de maíz explotando una detrás de otra. El teléfono móvil de mi chico parece una guardería, sólo tiene fotos de bebés, bebés de sus hermanos, bebés de sus compañeros de trabajo, bebé por aquí, bebé por allá. Todo el mundo anuncia a los cuatro vientos que han sido papás, mira que bebé más precioso tengo, ya ha nacido fulano, etc.

Realmente los embarazos de sus compañeros de trabajo no los he llevado mal, porque algunos ni los conozco, otro sí los conozco pero son más lejanos, no me importan tanto como mis cuñadas, que es una relación más directa.

Mis sentimientos a día de hoy son bastante contradictorios. Por un lado me entra bastante impotencia y algo de cabreo al oír ¡estoy embarazada! Pienso que es muy injusto que otros se queden embarazados mientras yo aquí sigo sin poder lograrlo, mes tras mes me viene la regla y mes tras mes es otra decepción. Ver las fotos de mis sobrinos (¡¡son muy cansinos con las fotitos de los huevos!! Parece recochineo, chincharos, nosotros tenemos hijos y vosotros no, son bastante insensibles) a veces me entristece mucho. Mi mente es un mundo a parte de imaginación, sueños, vivencias con un bebé que no existe, pero es lo único que me mantiene más o menos con ganas de seguir luchando para conseguir hacer real esos momentos que me he imaginado cientos de veces, conseguir ese sueño, que hoy por hoy veo tan lejano.

Por otro lado, siento ganas de ir a ver a esos bebés, porque me encantan los niños, sobre todo aquellos que me dejan coger (porque a mini Mosquita Muerta aun no he tenido el gusto de cogerla, no me han dejado sus sabuesos padres). Además ahora están en la edad que están para comérselos, risueños, vivaces y es una maravilla. Pero lamentablemente, no tenemos una relación de verlos muy a menudo, así que los veo de meses en meses y a veces ni eso, y un ratito chiquitín. Y pensaréis que me contradigo, antes no quería saber nada de los hermanos de mi chico y ahora digo que lamentablemente no tenemos una relación de vernos muy a menudo. ¡Pues sí, me contradigo mucho! Desde que han nacido los bebés, lo único que quiero es quedar con ellos (no quiero admitirselo a mi chico y si pregunta yo lo niego completamente), pero no por sus hermanos y mis cuñadas (que sigue cayéndome igual de mal que siempre), sino por ver a mis sobris, ya que no puedo tener un bebé propio, ¿por qué no disfrutar de los bebés que hay en la familia? Los bebés no tienen la culpa de cómo son sus padres…

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20 cosas sobre mí

Primero que nada os presento la nueva cara del blog, ya os contaré a la semana que viene por qué he cambiado el blog. ¿Qué os parece? ¿Os gusta?

Ahora vamos con el tema que acontece la entrada. El año pasado os conté 50 cosas sobre mí, y este año Yo tampoco sabía…  y DIARIO DE UNA BÚSQUEDA me han propuesto que cuente 20 cosas más sobre mí, así que allá va.

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Se supone que tengo que elegir a unos cuantos blogs para que cuenten 20 cosas sobre ellos mismo, pero realmente decido que por elección propia, quien quiera hacerlo que se anime, ¡es divertido!

Os animo también a que me comentéis que cosas tenéis en común conmigo, tanto de las 50 cosas que os conté el año pasado como de estas 20 que os he contado ahora.

Pasotismo

Desde que la boda se canceló, algo en mi interior ha cambiado, mi actitud hacia las personas y sus actos ha cambiado, literalmente ¡¡AHORA ME RESBALA TODO MUCHO!!

Con la boda habré perdido dinero, no habremos celebrado esa boda planeada, pero la boda me ha servido para abrir los ojos y percatarme de qué personas se han quedado a mi lado y cuáles no.

Antes si quería quedar con alguien iba yo detrás, porque “mis amigas”, lo que se dice decirme de quedar no lo hacían, así que la que siempre decía de vernos era yo.

Antes si pasaban de mí o no se preocupaban por mí cuando me pasaba algo me enfadaba, me sentía impotente y me preguntaba, ¿por qué yo sí que me preocupo por ellas, les pregunto qué tal están o me intereso por quedar con ellas, pero ellas no?

Antes cuando los hermanos de mi chico, o su familia pasaban de nosotros o nos hacían un feo detrás de otro, me ponía de muy mala leche, me cabreaba, y muchas veces me ponía a chillar intentando que mi chico le hirviera un poco la sangra, pero nada, él como un hielo, sin inmutarse, aunque por dentro estuviera incluso más cabreado que yo.

Antes cuando mi familia me humillaba, me pisoteaba, pasaba de mí, etc., me entraba la ansiedad, me daba por comer, por llorar, por cabrearme (mi reacción era dependiendo del día).

Ahora mi filosofía de vida ha cambiado, ya que ¿sabéis qué pasaba cuando me cabreaba o me daban berrinches de mucha rabia? Pues que esa ira hacía esas personas me estaba consumiendo por dentro, y me sentía siempre alterada y enfadada con el mundo, lo que me afectaba seriamente a mi salud, y creo que no es necesario eso.

Ahora, si “mis amigas” no se preocupan por mí, no me hablan o no me dicen de quedar, ¡don’t worry, be happy!

Si mis amigas sólo me hablan por conveniencia, como me pasó hace poco con una, que cuando anuncié la cancelación de la boda ni se molestó por preguntar el motivo o por quedar para que se lo contara, ahora, meses después de estar sin hablarme, me habla porque ha roto con el novio. Bueno pues no pasa nada, yo le hablo tan normal, le pregunto, pero ya está, y ¡no pasa nada!13509124_10155052329744782_5818309856611702829_n

Que mis amigas prefieren dejar a sus amigas en un tercer plano y pasar a un primer plano a su novio y a un segundo plano a los amigos de su novio, porque quedan en parejas y yo no quiero, ya que mi amiga es ella, no el novio, y para mí quedar en parejas es muy incomodo porque no tengo la libertad completa de hablar de lo que me de la gana, porque al novio no le tengo el porque contar mi vida, ¡don’t worry, be happy!

Que los hermanos de mi chico pasan de él, y él, a pesar de haber abierto los ojos, sigue intentando llamarles la atención, porque quiere que le hagan caso, pero sin éxito ninguno, pues me duele en el alma, pero ahora, miro para otro lado y ¡no pasa nada!

Y por supuesto qué decir de mi familia, aquella que eliminé de mi vida, pero que de vez en cuando siguen dando por culo saco, la mejor solución, ignorar cualquier presencia tóxica y desencadenante de ansiedad, y ¡don’t worry, be happy!

Pero ¿y mi tía, que es la única familia que me queda?, también pasa de mí, o me dice lo que tengo que hacer, cuando mi forma de vida no es igual ni comparable a la de ella, por eso mismo, he aprendido que dar la razón, decir que sí, y luego hacer lo que me de la real gana, es lo más acertado para mi salud, ya que discutir o intentar dar explicaciones a personas que no tienen toda la información del asunto, es una perdida de tiempo y para mí un gasto de energía en cabreo, con lo cual, ¡no pasa nada!

Mi vida ahora básicamente se centra en mí. Igual algun@s pensáis que soy un poco egoísta, pero creo que a veces hay que ser un poco egoísta para que tu energía no se agote y dejes de brillar con la luz que debes. Eso me pasaba a mí desde que empezamos a organizar la boda, que empecé brillando muchísimo y acabé prácticamente apagada.

Ahora, por el momento, mi verano va a consistir en centrarme en:

1.Mi perdida de peso, respetando la dieta lo máximo posible (¡ay que duro se me va a hacer no comerme un heladito o un cono de nata y chocolateee, que ricoooo, mmmm!). Ahora mi dieta consiste en hacer la dieta normal que me mandó el año pasado mi nutricionista, pero dos o tres días a la semana, tengo que comer la cena que me toque, y sustituir la cena por unos productos de nestlé, que ayudan a quemar grasas y bajar de peso más rápidamente (esto no lo hago porque quiero, me lo ha mandado la nutricionista, de hecho al principio era muy reacia a tomarlo, pero ahora me he animado a ver si me funciona bien).

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De toda la gama de productos he probado las barritas, que hay tres sabores, café, frambuesa y chocolate. De todas ellas, he probado la de café y la de frambuesa. Saben a comida de pájaro con aroma a café o a frambuesa, la de café no está mal, pero lo mejor es que está recubierta de chocolate.

También he probado los batidos, que también hay varios sabores (no sé cuales hay), yo he probado el de chocolate, que son unos polvos que se vierten en agua y se agita en una coctelera que te dan. Sabe a batido, pero artificial, aunque no está mal tampoco.

Tengo también un sobre de sopa de verduras (se prepara igual que el batido), pero me han dicho que está bastante mala, así que me da que se va a quedar en el armario de mi cocina.

Todos los productos me los da gratis mi nutricionista, y por lo que he visto por internet, son bastante caros.

2. Hacer todo el ejercicio posible, combinando playa (nadar y caminar), piscina (nadar) y bicicleta estática.

3.Trabajar mucho (ya os contaré que hay noticias fresquitas)

4.Disfrutar del verano a tope, en mis días libres o en los momentos que pueda, coincidiendo con mi chico, para explorar nuevos lugares, como lagos y ríos perdidos en nuestra comunidad.

5. Mantener la tranquilidad y la armonía que he mantenido hasta ahora.

Todo esto es con un sólo y único fin, ¿lo adivináis? Por supuesto, conseguir a mi TRUFITA. Tener una buena salud tanto física como emocional es primordial, así qué, mi alrededor no importa en absoluto, sólo importamos mi chico y yo. ¡Ay qué difícil estás siendo de conseguir! ¡¡Espero que en un futuro me des muchas alegrías futura trufita!!

 

 

 

Día de bajón

Hoy es un día de esos que me he levantado bajonera y me invade constantemente las ganas de llorar. Me siento un poco perdida en la vida desde que hemos cancelado la boda.

Antes tenía un motivación, me levantaba y hacía cosas con un fin, ahora me levanto y hago manualidades, pero no tengo ningún fin, no sé si alguien se interesará por ellas y me comprará cosas.

Sé que las manualidades no es una forma fácil de ganarse la vida, por no decir, que la mayoría de gente piensa:”¡uy que bonitas!, pero no me voy a gastar dinero en esa tontería” o igual omiten lo de “¡uy que bonitas!”. La mayoría de gente piensa que es algo inservible, un trasto, etc. Mi chico por ejemplo…

Por ello, me siento muy perdida, porque mi chico encima no me apoya, piensa que me gasto el dinero tontamente y que no voy a vender nada jamás, me encantaría darle en toda la nariz a mi chico y demostrarle que a alguien si le interesan mis cositas. Sé que el mundo de las manualidades, trata de darse a conocer, de ser constante e insistente, en ello estoy, de hecho estoy preparando un sorteo ¡qué espero que participéis!

Me siento perdida también, porque siempre que intentamos avanzar en nuestra vida (mudarnos, la boda, tener un hijo, ser maestra, etc.) hay un gran muro que nos lo impide.

Cuando intentamos mudarnos, ya teníamos muchas cosas en cajas, teníamos el piso mirado en Pueblito y nos salió lo del sorteo, así que el piso de Pueblito lo dejamos pasar. Cuando llegamos al piso del sorteo había una chica delante de nosotros que se lo quedó, asï que perdimos ambos.

Con la boda ya sabéis lo que ha pasado…

Mi carrera la tuve que dejar porque no podía pagarla. Me encantaría retomarla y terminarla, pero si no encuentro trabajo no puedo pagarmela.

Ahora es la época de tirar currículums, me he puesto a ello como una loca, a ver si me cogen para la temporada de verano en algún sitio. Esta mañana estaba tirando en centros comerciales, y me venía un golpe de lagrimas a mis ojos, la tristeza me nublaba la cara y mis pensamientos retenían el impulso por romper a llorar en medio de las tiendas. Al llegar a casa me han llamado para hacer una entrevista mañana en una cafetería, pero no me ha hecho mucha ilusión (no porque no me gustaría trabajar ahí, al contrario, me encantaría, ya he trabajado en una cafetería y es estupendo), pero pienso que igual no me cogen por mi físico, siempre tengo esa idea (sé que el pensamiento positivo y la actitud hace mucho, pero hoy no estoy de humor, mañana pondré mi mejor sonrisa y me venderé lo mejor que pueda) ¡A ver si tengo suerte!

Con lo del bebé estoy en ello, y hay momentos que tengo esperanza de que dentro de unos meses haya adelgazado los kilos que me quedan, me hagan un tratamiento y tenga suerte y me quede embarazada, pero otras veces lo veo todo negro, veo que al paso que va la SS, al año que viene aun no me habrán hecho ningún tratamiento, y que igual no tengo suerte y no me quedo embarazada (sí, todo es muy negro, lo sé).

Yo tengo tantas ganas de ser madre, no sé como explicarlo, en mi mente hay un mundo paralelo en el que yo soy mamá de trufita, me veo a mí misma con ella/él (veo a veces una nena a veces un nene, incluso gemelos o mellizos, me encantaría), me imagino como la bañamos, me veo yendo a clases de natación para bebés, a la playita con su gorrito para el sol, su cubo y su pala, yendome de paseo o al centro comercial con el carro o la mochila, durmiendola, imagino su cuarto, la ropita que le compraré, el carro que quiero, la cuna con las sabanas, todo una cucadaa, etc. En fin, que en esa parte de mi cerebro tengo toda una vida paralela con mi trufita ¿estoy loca? Pero cuando veo la realidad a veces lloro, de tal impotencia que tengo, por no poder conseguir mi sueño fácilmente.

En estos días, me pongo a pensar y es que no consigo nada de lo que quiero en esta vida, cuando tienes el día negro piensas qué por qué me pasan a mí todas las desgracias, si tampoco pido mucho, un trabajo y a mi trufita ¿¡es tan difícil que los astros se alinien para darme un poquito de suerte?! ¡Ojo, que yo soy muy positiva! Pero las personas positivas también tenemos día negros, en los cuales la negatividad nos hindunda, hoy es un día de esos para mí…

 

 

ON/OFF

Estuve durante mucho tiempo siendo una persona que no era, viviendo una vida paralela a la mía. Me convertí en una persona diferente a la que era cuando engordé, pasé de ser una persona con una vida muy activa, sin poner apenas los pies en casa, con energía y vitalidad a una persona sedentaria, sin ganas de hacer nada, ni de salir a la calle, hasta que decidí que no quería seguir siendo esa persona a la que no reconocía y a la que detestaba tanto.

Las cosas fueron cambiando, empecé a perder bastantes kilos, me salieron los trabajitos de cuidar al nene y de darle clases particulares a la nena y cuando empezó el años 2016 me propuse apuntarme al gimnasio e ir andando. Todo eso me ha hecho volver a ser más yo, ir poco a poco recuperando una vida activa, y una persona, de nuevo, con energía y vitalidad, hasta que ha llegado el mes de MARZO. ¡HORROR!

La primera semana de marzo estuvo bien, pero ya ni me acuerdo de cuándo sucedió esa semana, de lo eterno que se me está haciendo el mes, recuerdo vagamente que fue cuando encargué mi vestido de novia, y me fui a Albacete a encargar el traje de novio de mi chico ¡ESTUPENDOOO!

A la semana siguiente fueron las fiestas de mi ciudad. Una fiesta, que seguramente, quien sepa de que fiesta hablo, se sorprenda, e incluso se sienta ofendido por lo que voy a decir, ¡NO ME GUSTAN NADAAAA! Pero no voy a meterme más en el tema. Pues esa semana mis queridas y estupendas amigas desaparecieron de la faz de la tierra y yo salí dos días, uno al cumpleaños de una de mis amigas las modernas y otro con mi chico.

Las siguientes eternas semanas, como todos sabréis han sido Semana Santa. No sé si en vuestra ciudad será igual, pero aquí todo está abierto los días no laborales, con lo cual mi chico tiene turnos en el trabajo muy duros, llegando bastante tarde a casa. Si le sumas que mis queridísimas amigas han seguido desaparecidas o abducidas por los aliens, que los niños al estar de vacaciones, no he trabajado apenas, y que el gimnasio ha estado cerrado, da como resultado que llevo varias semanas en estado OFF.

Mi estado OFF quiere decir que ha sido como volver a lo que era antes en un abrir y cerrar de ojos. He vuelto a la pesadilla del sedentarismo, la baja energía y la poca o nula vitalidad, lo que me lleva a estar agobiada, irritable y de muy mala leche, además de estar de lo más enfadada con el mundo en general y con las personas de mi entorno, en particular, por sus comportamientos varios que ya os he mencionado. Menos con mi chico, que es un sol, y hace lo que puede con esos horribles horarios que tiene en el trabajo.

Sin él estos días se me harían peores de lo que han sido, trabajando siempre que ha podido me ha mandado un whatshapp para hacerme reír, cuando ha vuelto del trabajo ha estado aguantando mis desahogos, y si ha tenido un hueco ha intentado que hagamos algo para distraerme y que saliera de casa.

Para mí, la casa se me hace pequeña cuando paso tantos días encerrada en ella sin hacer cosas de provecho, me siento inútil, no me gusta sentirme así.

El ON de este mes ha sido mi chico principalmente, que ha estado ahí cuando más lo necesitaba, aguantando el chaparrón con un buen paraguas y los trabajos que tengo.

Al niño no lo he tenido, pero por fin, (¡espero! Aun está por confirmar) el padre se ha dado cuenta que no hace nada teniéndome limpiando. Os voy a poner en antecedentes. El trimestre pasado, el nene suspendió naturales porque era una asignatura que no le gustaba nada, así que no le motivaba para estudiar. Este trimestre, en el examen de recuperación, le ayudé con esquemas, dibujos explicativos y resolviéndole las dudas, lo que hizo que aprobara. El siguiente examen que tuvo de naturales me pidió que por favor le ayudara con los esquemas y los dibujos, así que ha aprobado naturales finalmente, pero ha suspendido matemáticas y sociales.

La semana pasada me llamó el padre, preocupado porque había suspendido dos y eso no podía ser, así que me preguntó qué era lo que creía que hacía mal él. Le dije que tenerme limpiando era un error, porque su hijo necesitaba una persona que estuviera con él ayudándole a hacer deberes y a estudiar. Me preguntó también si debía quitarle como castigo el ir a jugar al fútbol, y según mi opinión, le dije que no debía quitárselo, ya que el niño con el horario tan estricto que llevaba de estudio (otra cosa que le dije que debía de cambiar), los únicos momentos para despejarse que tenía el niño, era los días que iba a entrenar. Me dijo que lo pondríamos en práctica para ver si el niño mejoraba.

Me sorprendió bastante que me pidiese consejo, ya que es una persona bastante tozuda con sus ideas, y que igual no sirvió de nada, aunque espero que sí y que por fin se de cuenta que su hijo me necesita para que le ayude en los estudios y no para que limpie la casa.

Por otro lado estoy pletórica de alegría con la niña y su familia. La madre de la niña ya me ha dicho que quiere que siga dándole clases al año que viene. La profesora ha ido poniéndole en la agenda que había mejorado mucho. La verdad que en estos tres meses hemos avanzado mucho, ha pasado de restar usando una “chuletilla”, que era una plantilla con los números del 1 al 19 para que ella contase cuando restaba llevando que me había inventado yo, a restar sin la “chuletilla”, ha pasado de sólo saberse la tabla del 2 ha saberse todas las tablas, ha aprendido a sumar con tres cifras y a multiplicar con dos cifras. Así que las mejorías son amplias y muy satisfactorias, tanto que ha pasado de sacar un 3 ha sacar un ¡7,63 señoras y señores! Estoy loca de contenta.

Por último, hoy me ha llamado una mamá de otra nena para darle también clases particulares de matemáticas. Una mamá que venía recomendada por la abuela de la nena, a la que adoro y que es un cielo, un sol, un amor, y mil adjetivos calificativos positivos más. Hoy me ha regalado unos bombones Lind (que no me vienen nada bien para respetar la dieta, pero debo de reconocer que están buenísimos) y esos detalles, no todo el mundo los tiene, y son de agradecer.